El Lehendakari, Imanol Pradales, ha citado para el próximo miércoles una reunión extraordinaria del Grupo para la Defensa Industrial con el fin de evaluar junto a instituciones, sindicatos, clústeres y empresas afectadas las consecuencias del conflicto armado en Oriente Medio.
El encuentro persigue poner en marcha sistemas de seguimiento continuo y preparar posibles medidas de contingencia ante “un escenario que podría prolongarse durante meses” y que supone “la mayor amenaza energética y logística para la economía y la industria vasca desde 2022”.
Desde Bruselas, donde se encuentra de viaje oficial, Pradales ha indicado que este jueves por la mañana ha mantenido una videoconferencia con los consejeros de Hacienda, Noel d'Anjou, e Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, para compartir el análisis de las repercusiones del conflicto en Oriente Medio y su efecto sobre la economía vasca.
El Lehendakari ha subrayado que la escalada bélica en la región “no es un conflicto lejano” y constituye en estos momentos “la mayor amenaza energética y logística para la economía y la industria vasca desde 2022, desde la guerra de Ucrania.
Ha recordado asimismo que Euskadi cuenta con una presencia empresarial significativa en las áreas afectadas. De acuerdo con los datos del Gobierno Vasco, se han identificado 42 compañías vascas y 63 implantaciones industriales y comerciales que “están sufriendo de manera directa las consecuencias de la escalada bélica”.
Según ha explicado, desde el pasado fin de semana se viene realizando una monitorización constante de la situación y, en Bruselas, la delegación vasca ha podido conocer de primera mano cómo está abordando la Unión Europea este nuevo foco de inestabilidad.
Tras insistir en la exposición directa de las empresas vascas en la zona en conflicto, ha advertido de que el “impacto va mucho más allá” porque se está registrando “una fuerte tensión en los mercados energéticos desde el pasado fin de semana, con incrementos en los precios del petróleo, del gas y de la electricidad. Ha añadido que ello va a tener un efecto “inmediato” sobre la industria vasca electrointensiva que depende fundamentalmente del gas porque “casi se ha doblado su precio en apenas una semana”. “Y esto tiene efectos”, ha agregado.
Asimismo, ha señalado que la guerra está provocando un grave deterioro en las cadenas de suministro y en el transporte marítimo internacional. El cierre del Estrecho de Ormuz y la inestabilidad en el Mar Rojo están forzando a desviar las rutas comerciales hacia el Cabo de Buena Esperanza, lo que implica un “recorrido más prolongado en el tiempo” y, en consecuencia, un “aumento de costes logísticos, retrasos en los tiempos de entrega y tensiones en el suministro de materias primas”. A ello se suma la retirada de seguros para las navieras “en todo el mundo, que andan por esa zona”.
Pradales ha advertido de que el principal riesgo reside en que el conflicto se alargue en el tiempo, lo que podría derivar en “un impacto macroeconómico relevante en Europa y en la economía vascas”.
Impacto por sectores en la economía vasca
El Lehendakari ha detallado que, en Euskadi, los ámbitos que podrían sufrir con mayor intensidad las consecuencias de esta crisis son la siderurgia, la metalurgia, la automoción y sus componentes, así como la industria química y petroquímica, “todos ellos pilares fundamentales del tejido industrial vasco y de la economía”.
Ha recordado que “en los últimos años hemos aprendido algo importante: desde Euskadi no podemos controlar el tablero geopolítico mundial, pero sí podemos reaccionar con rapidez para proteger a nuestra industria. Lo hicimos durante la pandemia, durante la guerra de Ucrania o ante las tensiones comerciales y los aranceles internacionales. La experiencia nos dice que el tiempo que tardemos en reaccionar será crítico y determinará la magnitud del impacto”.
Por este motivo, Pradales ha llamado al Grupo para la Defensa Industrial a reunirse el próximo miércoles con el propósito de revisar la situación, activar mecanismos de monitorización permanente, reforzar la coordinación con los clústeres industriales y diseñar, si fuera necesario, medidas de contingencia ante la posibilidad de que la crisis se extienda durante meses.
“La industria vasca ha demostrado muchas veces su capacidad de resistencia y resiliencia, lo que tenemos que hacer es acompañar a los sectores que puedan estar más afectados, estar muy cerca de lo que pase y tener, en su caso, un paquete de medidas preparado”, ha apuntado.
Ha recalcado que el Ejecutivo autonómico actuará con “la misma determinación”, adelantándose a los acontecimientos, respaldando al tejido industrial y defendiendo su capacidad productiva”.
La cita del miércoles será la cuarta reunión del Grupo para la Defensa Industrial desde su creación en febrero de 2025. Este foro, en el que participan el Gobierno Vasco, las cámaras de comercio, las diputaciones forales, los agentes sociales, representantes de los clústeres y del tejido productivo, tiene como misión compartir diagnósticos sobre la coyuntura económica internacional, seguir la evolución de los sectores más expuestos, definir políticas e instrumentos de apoyo y activar nuevas capacidades para transformar las dificultades en oportunidades.