El Gobierno Vasco avisa de que no puede convertir cada decisión en un proceso de escucha como el de Urdaibai

Bengoetxea defiende la escucha en Urdaibai como herramienta útil, pero advierte de que no puede aplicarse a cada decisión de gobierno.

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La vicelehendakari y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha defendido que los procesos de escucha, como el desarrollado en Urdaibai sobre la posible ampliación del Museo Guggenheim, son “una herramienta valiosa, especialmente en contextos de gran complejidad”, aunque ha recalcado que “gobernar no es convertir cada decisión en un proceso de escucha, es saber cuándo y cómo hay que escuchar, y después decidir con responsabilidad”.

Bengoetxea ha intervenido este viernes en el pleno del Parlamento Vasco a petición de la parlamentaria de EH Bildu Amancay Villalba, que le ha solicitado detallar “cuáles son los aprendizajes” derivados del proceso de escucha impulsado en Urdaibai por el Gobierno Vasco y la Diputación de Bizkaia, cuyas conclusiones se dieron a conocer el pasado mes de enero.

La representante de EH Bildu ha subrayado que “de la mano” de este proceso de escucha “ha venido el cambio de opinión” respecto a la opción de ampliar el Museo Guggenheim Bilbao en esta zona de Bizkaia, una iniciativa que se decidió descartar en diciembre.

Villalba ha expresado que se siente “contenta” porque se haya puesto en marcha un proceso de escucha y se hayan “respetado también los resultados”, y ha reclamado que la experiencia de Urdaibai “no sea un caso puntual sino una nueva forma de hacer política” ante “problemáticas complejas” como la crisis climática y la “necesaria adaptación del territorio y de los instrumentos de ordenación territorial”.

Al mismo tiempo, ha matizado que la puesta en marcha de este tipo de dinámicas debería hacerse con “otro orden” para “transitar hacia una verdadera democracia más deliberativa”, ya que, en Urdaibai, “primero pusieron encima de la mesa el museo, un proyecto, después trajeron un plan estratégico para la comarca, como un envoltorio, y por último han planteado el proceso de escucha”.

“Escuchar no es la meta”, afirma Bengoetxea

En su contestación, Ibone Bengoetxea ha remarcado que el propósito del Ejecutivo es “dejar un país mejor que el que ha recibido, que crezca en bienestar, pero también que sea más sólido como comunidad” y ha situado como “prioridad estratégica” el refuerzo de los valores democráticos y de la confianza entre instituciones y ciudadanía.

Según ha indicado, “hoy en día gobernar no es solamente decidir, es decidir mejor, y eso tiene una consecuencia. Ante una realidad cada vez más compleja, debemos ser capaces de incorporar perspectivas y miradas diversas. Esa es la esencia de la gobernanza colaborativa”.

En este marco ha encuadrado el proceso de escucha abierto en Urdaibai, que no se concibió, ha dicho, como un ejercicio “para cumplir con el expediente”, sino como una vía para “abordar un reto complejo desde una forma más madura y responsable de hacer política”.

A juicio de la vicelehendakari, ese trabajo “ha dejado un aprendizaje principal: se ha demostrado que la escucha estructurada ayuda a comprender mejor los retos complejos y refuerza la calidad del debate público”.

Bengoetxea ha incidido en que “en una sociedad plural no hay respuestas simples, hay consensos” en torno a cuestiones como la compatibilidad entre la protección ambiental y el desarrollo socioeconómico, pero también “hay tensiones y contradicciones”. “Y eso no indica debilidad, más bien es al revés, es señal de una democracia que acepta la complejidad”, ha afirmado.

En cualquier caso, ha reiterado que “escuchar es una herramienta valiosa, especialmente en contextos de gran complejidad”, pero que “gobernar no es convertir cada decisión en un proceso de escucha, gobernar es saber cuándo y cómo hay que escuchar y después decidir con responsabilidad”.

En esta línea, ha sostenido que “los procesos de escucha se tienen que ajustar a los problemas a los que se quieran dar solución” y ha recordado que existen “múltiples herramientas, múltiples instrumentos de participación”, de modo que el Gobierno “elige el que cree más adecuado para cada una de las decisiones que tiene que tomar”.

Ha señalado que “el proceso de escucha es una herramienta, sí, pero no la única. También hay otras mesas de contraste, encuestas, procesos participativos, reuniones con agentes...”, puntualizando que, “en cualquier caso, estos instrumentos no deben ser sacralizados ni mucho menos instrumentalizados”.

Finalmente, ha concluido que “este Gobierno escucha, sí, pero sobre todo gobierna con responsabilidad, porque escuchar no es la meta, es el punto de partida. Y cuando lo escuchado se convierte en conocimiento, conocimiento colectivo, nos permite abordar más sólidamente el futuro como país”.