La Alianza Financiera Vasca, una herramienta de colaboración público-privada promovida por el Gobierno Vasco para movilizar 4.000 millones de euros en proyectos estratégicos, ha logrado activar ya en torno a 250 millones de euros durante su primer año de actividad.
Esta información se ha conocido en la comparecencia en comisión parlamentaria del consejero de Hacienda y Finanzas, Noël d'Anjou, y de la directora del Instituto Vasco de Finanzas, Amaia del Villar, en la que han dado cuenta del plan de inversiones “Euskadi Eraldatuz 2030”.
El programa persigue respaldar operaciones que garanticen el arraigo de empresas en Euskadi, aprovechar oportunidades de expansión empresarial mediante inversiones, ampliaciones o adquisiciones, y poner en marcha instrumentos y vehículos mixtos que permitan atraer capital foráneo y apoyar proyectos estratégicos o emergentes.
Con este objetivo, el plan aspira a movilizar 4.000 millones de euros, de los que 1.000 millones procederán de recursos públicos y 3.000 millones de inversión privada.
“NO ES UN CORSÉ”
D'Anjou ha remarcado que este plan “no es y no debe ser un corsé”, y que “un plan de inversiones de esta naturaleza no puede especificar de antemano empresas concretas en las que invertir”.
En la misma línea, ha señalado que las decisiones “deben orientarse en función de las oportunidades reales y de las necesidades identificadas en cada momento”. Todo ello --ha subrayado-- “respetando los requisitos, los criterios y el marco de actuación que el propio plan establece”.
La directora del Instituto Vasco de Finanzas (IVF), Amaia del Villar, ha detallado los instrumentos financieros que ya están en marcha o en proceso de despliegue.
El esquema del plan se apoya en cuatro grandes vehículos: la financiación tradicional del IVF, reforzada con nuevas líneas dirigidas a proyectos transformadores; Finkatuz, enfocado en asegurar el arraigo de empresas tractoras; Indartuz, un nuevo instrumento para canalizar tanto inversión directa como inversión a través de fondos; y dos nuevos fondos de capital riesgo orientados a sectores emergentes y al desarrollo de nueva industria.
Entre las actuaciones señaladas figuran una línea de avales de 350 millones de euros para facilitar el acceso al crédito de las pymes, programas de deuda flexible para acompañar procesos de transformación sectorial, apoyo al crecimiento empresarial mediante vehículos especializados y una nueva línea de financiación adaptada a proyectos industriales de largo recorrido. Paralelamente, la apuesta por infraestructuras avanzadas —tecnológicas, digitales, energéticas y científico-tecnológicas— pretende reforzar la competitividad del tejido productivo.
CUATRO BLOQUES
Del Villar ha explicado que la aportación pública se organiza en cuatro grandes bloques: 150 millones para nuevas líneas de financiación del IVF; 350 millones para reforzar Finkatuz; 400 millones para poner en marcha Indartuz; y 100 millones para los fondos de capital riesgo. La inversión privada asociada permitirá triplicar estos recursos.
Desde la puesta en marcha de la Alianza Financiera Vasca hace un año, se han movilizado ya alrededor de 250 millones de euros, acompañados por más de 1.000 millones en inversión privada. Según ha indicado, operaciones vinculadas a empresas tractoras y a fondos como Ekarpen o Talde II “confirman la capacidad del modelo para atraer capital y generar impacto real”.
El Ejecutivo vasco ha subrayado que la gobernanza del plan se sustenta en una estructura “sólida”: el Consejo de Administración del IVF, un equipo operativo especializado, comités de seguimiento y asesoramiento estratégico, y un sistema de indicadores que permitirá evaluar el impacto de las inversiones, la movilización de capital y la calidad de la gobernanza. Los informes de seguimiento se harán públicos cada año.
Los instrumentos previstos estarán “plenamente operativos” a lo largo de 2026, mientras que el despliegue de las infraestructuras avanzadas se prolongará hasta el ejercicio posterior. Las iniciativas ligadas a la transición social —educación, cultura y ámbitos comunitarios— se irán activando de manera gradual.
El consejero ha subrayado que Euskadi “no puede permitirse ser espectadora en un contexto global de transformación acelerada”. “Con talento, industria y capacidad financiera, el país está preparado no solo para adaptarse al cambio, sino para liderarlo”, ha indicado D'Anjou, que ha añadido que “este es el momento de decidir si queremos seguir el ritmo o marcarlo”, y que Euskadi ha optado por “liderar” para afrontar los retos que afronta.