Chipre remite un borrador sobre la directiva de impuestos al tabaco “que tiene en cuenta las preocupaciones” de los Veintisiete

La presidencia del Consejo intensifica las negociaciones fiscales en la UE con u texto de compromiso entre los Estados miembros, con el objetivo de desbloquear las diferencias sobre la tributación del tabaco y sus derivados y avanzar hacia un acuerdo por consenso antes del final de su presidencia

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De forma discreta, las negociaciones sobre los nuevos impuestos al tabaco, así como a sus “hermanos pequeños”, como los vapeadores o el tabaco calentado, parecen comenzar a acercar posturas. Una de las prioridades de Chipre es lograr un acuerdo antes de que finalice su mandato al frente del Consejo de la Unión, algo que no se consiguió bajo la presidencia danesa. Con ese ánimo, según ha sabido Demócrata, esta misma semana se habría remitido un documento “de consenso” a los diplomáticos.

Este martes, las delegaciones de los Veintisiete volvían a darse cita para valorar las últimas propuestas de la presidencia chipriota sobre la directiva de impuestos al tabaco, después de que, en julio, la Comisión Europea presentase su propuesta de revisión.

Bruselas plantea subir impuestos y ampliar el alcance

El Ejecutivo comunitario propuso entonces aumentar los tipos impositivos mínimos para reducir la disparidad de los impuestos aplicados por los Estados miembros. “La tasa mínima de la UE se ajustaría en función de la situación económica de cada Estado miembro individual, en función de los niveles generales de precios”, explican en Bruselas.

Además, se ampliará el alcance de la directiva a nuevos productos, como los cigarrillos electrónicos, el tabaco calentado y las bolsas de nicotina, que estarán cubiertos por nuevos impuestos mínimos. Esta ampliación responde a la necesidad de adaptar la normativa a la evolución del mercado y a la creciente popularidad de estos productos alternativos.

Recepción cautelosa pero positiva de los Estados miembros

La de esta semana es la tercera reunión del grupo de trabajo sobre este asunto bajo la presidencia chipriota. En la sala, los últimos textos compartidos fueron acogidos con prudente satisfacción por los equipos diplomáticos de los diferentes Estados, que, de forma cautelosa, comienzan a reconocer una base constructiva para avanzar en las negociaciones, pese a que todavía se mantienen algunos capítulos abiertos.

A lo largo de la reunión, varias capitales manifestaron su inquietud por lograr una armonización equilibrada, así como su disposición para alcanzar un compromiso que tenga en cuenta las sensibilidades nacionales. Este equilibrio será clave para evitar bloqueos como los registrados en fases anteriores del debate.

Miembros de la presidencia confiesan a Demócrata su voluntad de mantener “un diálogo abierto, transparente, inclusivo y constructivo con todos los Estados miembros”. Así, desvelan que, con el interés de disuadir a los críticos y acercar posiciones divergentes, trabajan para “permitir que las discusiones avancen con vistas a alcanzar un consenso”.

En este sentido, el último texto de compromiso presentado a las delegaciones “tiene en cuenta las distintas posiciones y preocupaciones de todos los Estados miembros”. Entre las filas chipriotas se muestran confiados, ya que consideran que los borradores actualmente en estudio reflejan la postura de un número considerable de países, “tal y como se expresó durante nuestras consultas”.

Por este motivo, insisten en su interés por seguir avanzando en el trabajo técnico con el objetivo de lograr progresos sustanciales, recordando que “el acuerdo político se adoptará por consenso”.

División política en el Parlamento Europeo

Sin embargo, este consenso todavía no se reproduce en el Parlamento Europeo. El grupo socialista apuesta por una revisión más ambiciosa del marco fiscal, mientras que el Partido Popular Europeo advierte de que un aumento de los impuestos podría tener efectos indeseados, como el crecimiento del mercado negro.

Estas diferencias reflejan un debate más amplio sobre el equilibrio entre salud pública, recaudación fiscal y efectos económicos colaterales, especialmente en regiones donde el contrabando tiene una fuerte presencia.

Lo cierto es que esta es una de las prioridades de Chipre durante su actual mandato. En enero presentaron un borrador de posición sobre el que empezar a trabajar, después de que, bajo la presidencia de Dinamarca, las discusiones quedasen congeladas. Fuentes consultadas señalan que los textos anteriores no lograban superar las discrepancias existentes entre los Estados miembros.

Con el objetivo de combatir el mercado negro, la Comisión quiere reforzar las medidas de control relativas al tabaco crudo. De esta forma, el sistema electrónico existente para registrar y controlar el movimiento de mercancías sujetas a impuestos especiales dentro de la UE (EMCS) también se aplicará a este producto.

Según ha podido saber Demócrata, los textos que ahora se debaten incluyen una reducción de los niveles mínimos del impuesto especial y la introducción de un periodo transitorio con aplicación gradual, con el fin de facilitar la adaptación de los Estados miembros. Nicosia habría propuesto que los nuevos niveles mínimos para cigarrillos electrónicos, bolsitas de nicotina y productos de tabaco calentado se sitúen ligeramente por debajo de los inicialmente planteados.

Impacto económico y recaudatorio

Actualmente, los impuestos al tabaco generan una recaudación de más de 6.500 millones de euros, cifra que asciende a 10.000 millones si se tiene en cuenta toda la cadena de valor.  Fuentes a las que ha tenido acceso este medio afirman que un marco fiscal europeo “actualizado y coherente, como el que propone Chipre”, supondría una garantía adicional para la recaudación de las arcas del Estado en España.

Sin embargo, una de las grandes preocupaciones para los negociadores españoles es que el país pierde cerca de 900 millones de euros anuales por el comercio ilícito de tabaco. Por ello, algunos expertos advierten de que una dilatación de las negociaciones podría provocar un repunte del mercado negro en un país donde la producción y distribución de estos productos tiene un peso relevante en el PIB.

Objetivos de salud pública: nuevos hábitos de consumo

Bruselas considera que la prevalencia del tabaquismo en Europa no está disminuyendo con la suficiente rapidez como para alcanzar los objetivos del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer, que fija como meta que menos del 5% de la población consuma tabaco en 2040. Actualmente, ese porcentaje se sitúa en torno al 24%.

A este desafío se suma la creciente presencia en el mercado de vapeadores, cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado. Para mejorar el control sobre estos productos, al tiempo que se otorga flexibilidad a los Estados miembros para adaptar sus normas fiscales a la evolución del mercado, la Comisión propone una mayor armonización. “El aumento del impuesto también ayudará a reducir su atractivo como sustitutos del tabaco”, señalan fuentes comunitarias.

Con todo, el grupo de trabajo se ha emplazado a celebrar dos nuevos encuentros en los próximos meses, con el objetivo de seguir encauzando las negociaciones y cerrar un texto definitivo de cara al verano. La evolución de estas reuniones será clave para determinar si Chipre logra culminar con éxito una de las reformas fiscales más relevantes en materia de salud pública de los últimos años en la Unión Europea.