La portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea de Extremadura, Piedad Álvarez, ha arremetido contra el “paripé” que, a su juicio, escenificaron este miércoles PP y Vox en las conversaciones para cerrar un acuerdo de gobierno, un pacto que da por hecho que ya está atado y que solo se demora por “tacticismo electoral” y por el “miedo” compartido de ambas formaciones a una nueva cita con las urnas y a un posible avance de los socialistas.
En una comparecencia este jueves ante los medios en el parlamento autonómico, Álvarez ha insistido en la exigencia de convocar un pleno de control al gobierno en funciones, después de más de tres meses desde las elecciones, un periodo en el que, según ha denunciado, la comunidad sigue sumida en el “bloqueo” y la “inestabilidad” y con una presidenta “escondida”.
La dirigente socialista ha cuestionado que María Guardiola, pese a haber acudido a la reunión del miércoles, no se dirigiera a la ciudadanía para explicar “qué va a pasar con Extremadura”, una región que, ha afirmado, está “más tutelada que nunca por Madrid”, tras la presencia en el encuentro de sus “padrinos de duelo”, en referencia a Miguel Tellado, del PP, y José María Figaredo, de Vox.
Ha subrayado que se trata de dos responsables que “no se caracterizan precisamente por su moderación en las negociaciones”, lo que le lleva a preguntarse “qué puede salir mal”, y ha señalado también a un presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, “absolutamente desacreditado” en este proceso, después de recordar que prometió que antes del 1 de abril habría gobierno en Extremadura.
Por este motivo, Álvarez considera “más necesario que nunca” que se celebre un pleno de control al ejecutivo en funciones, ya solicitado por el Grupo Socialista en el registro de la cámara este pasado martes, porque entiende que PP y Vox “no pueden secuestrar ni un minuto más la democracia” en la región.
En este sentido, ha rechazado el argumento de que nunca antes se hubiera pedido un pleno de control para justificar que no se convoque, ya que, ha recalcado, “lo que nunca antes había ocurrido es que se secuestrara la democracia durante más de 95 días y durante más de 5 meses desde la caprichosa convocatoria electoral de la señora Guardiola”.
Según la portavoz socialista, María Guardiola solo dispone ahora de dos opciones: convocar de inmediato el pleno de investidura o llamar de nuevo a las urnas. A su entender, “si hay algo que ahora mismo une más que nunca al Partido Popular y a Vox es que ninguno de los dos quiere elecciones porque a los dos le une el temor a la subida del Partido Socialista”.
Álvarez sostiene que este temor es lo que mantiene a ambas formaciones “sentadas en la negociación”, pese a que, según ha indicado, “tienen unos escándalos dentro de su propio partido que dan vergüenza ajena”.
En el caso de Vox, ha mencionado la “purga” de altos cargos que están siendo “expulsados paulatinamente” y un “presunto enriquecimiento” de su presidente, Santiago Abascal. En cuanto al PP, ha apuntado que sus expectativas electorales “no se han cubierto” ni en Extremadura, ni en Aragón, ni en Castilla y León, donde su objetivo era lograr mayorías absolutas “para no depender de la ultraderecha”.
“Empezamos con los polvorones, nos vamos a comer las torrijas y mucho me temo que esto no ha terminado”, ha lamentado Álvarez, que ha reiterado su convencimiento de que finalmente se alcanzará un acuerdo antes del 4 de mayo, fecha límite para la investidura que evite una repetición electoral. A su juicio, ese entendimiento no llegará por la estabilidad, el progreso o el futuro de los extremeños, sino “por miedo y por temor” al veredicto de las urnas.
En su opinión, el “paripé” que PP y Vox representaron este miércoles constituye una falta de respeto “total y absoluta” hacia la ciudadanía extremeña, porque “tienen acuerdo desde hace semanas porque ninguno de los dos quiere una repetición electoral porque los dos han fracasado”, al no lograr el PP la mayoría absoluta y encontrarse Vox en “franca decadencia” al quedar de manifiesto que son “un partido corrupto con intereses espurios y desde luego para nada defensores del bien común”.