El pueblo gitano de Extremadura ha hecho un llamamiento a eliminar las “barreras estructurales” que siguen limitando sus oportunidades y a combatir el antigitanismo “en todas sus formas”, presente en la sociedad “a veces de forma visible y otras de manera silenciosa”.
Estas demandas se recogen en un manifiesto acordado por las entidades gitanas más representativas de la comunidad, leído por Brigitte Salazar, de la Federación de Asociaciones del Pueblo Gitano de Extremadura, y por Flora Muñoz, coordinadora de la Fundación Secretariado Gitano en Extremadura, durante el acto del Día Internacional del Pueblo Gitano celebrado en la Asamblea regional.
El texto subraya que el 8 de abril es una “fecha de memoria, reconocimiento y compromiso” que no solo invita a rememorar el pasado, sino también a observar “con claridad el presente y exigir una determinación en un futuro más justo”.
En el manifiesto se ha recordado que el pueblo gitano llegó a España hace 601 años y que lo hizo no “con ejércitos ni con poder”, sino aportando la “riqueza de cultura, con unos oficios, con su lengua, con su forma de entender el mundo”.
Asimismo, se ha señalado que en 2025 se conmemoró esta efeméride y que, una vez pasada, no se puede permitir que este reconocimiento “se diluya” en el tiempo, por lo que 2026 “debe marcar un antes y un después”.
En su intervención, Brigitte Salazar ha reivindicado que “no queremos ser únicamente recordados en las efemérides, ni mencionados en los discursos, queremos ser parte activa del presente, queremos construir el futuro”.
Ha insistido también en que “no bastan las declaraciones institucionales, no basta con el reconocimiento simbólico, es imprescindible transformar las palabras en hechos, los compromisos en políticas públicas y eficaces y la voluntad en recursos reales”.
Por su parte, Flora Muñoz ha reclamado que las personas gitanas sean reconocidas como “sujetos activos de derechos” y ha pedido un mañana en el que la igualdad “no sea una promesa, sino una realidad tangible”.
Ha defendido un futuro “donde nacer gitano o gitana no suponga partir en desventaja, donde la diversidad no sea tolerada, sino reconocida como una riqueza colectiva. Por eso, en este día, reafirmamos nuestras reivindicaciones con la firmeza de quien conoce su historia y defiende su dignidad”.
Entre las principales demandas del manifiesto figura una educación que “no segregue” ni “etiquete” y que aborde el abandono escolar “desde la comprensión y no desde el prejuicio”. También se reclama el derecho a un empleo “digno y estable” y “libre de discriminación”, una igualdad efectiva y la eliminación del antigitanismo “en todas sus formas”.
Además, el texto proclama: “Reivindicamos el derecho a participar plenamente en la vida política, social y cultural, a decidir sobre nuestro presente y nuestro futuro, a dejar de ser objeto de políticas diseñadas sin nuestra voz para convertirnos en protagonistas de nuestro propio destino”.
Las organizaciones gitanas también exigen una financiación “justa, estable y continuada” para sus entidades; el derecho a la salud entendida de forma “integral, accesible y respetuosa” con su diversidad, y el acceso a una vivienda digna que ponga fin al chabolismo, la infravivienda y la segregación espacial.
En el manifiesto se subraya asimismo: “No pedimos favores, exigimos derechos. Exigimos ser vistos, escuchados y respetados tal y como somos. Un pueblo con historia, con cultura, con identidad propia y con plena ciudadanía. Porque todavía hoy el desconocimiento sigue siendo uno de los mayores obstáculos. Y es en ese desconocimiento donde nacen los prejuicios, el rechazo y la discriminación. Por eso avanzar en el conocimiento y el reconocimiento del pueblo gitano no es una opción, es una necesidad democrática”.
Intervención de las autoridades
En el acto institucional ha intervenido el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro, quien ha explicado que en esta jornada se celebra “una cultura”, “una historia” y “una identidad” que forman parte de lo que se es como sociedad.
Al mismo tiempo, ha indicado que es una fecha para recordar “momentos difíciles”, para no olvidar las injusticias sufridas y para seguir reclamando derechos. “Pero, sobre todo, es una oportunidad para reconocer, visibilizar y poner en valor todo lo que el pueblo gitano aporta a nuestra sociedad”, ha añadido.
Naharro ha insistido en que, en Extremadura, el pueblo gitano “no es algo ajeno ni distante”, sino que constituye un elemento esencial de la identidad colectiva de la región, y ha recalcado que las instituciones deben representar al conjunto de la ciudadanía “sin dejar a nadie fuera”.
“Sabemos que aún quedan retos importantes, que todavía hay desigualdades que debemos combatir y barreras que tenemos que derribar. No podemos mirar hacia otro lado. Pero también es justo reconocer los avances”, ha señalado.
La secretaria general de Igualdad y Conciliación de la Junta en funciones, María del Ara Sánchez Vera, ha destacado igualmente las aportaciones del pueblo gitano y ha reconocido que existe una deuda histórica con esta comunidad.
Según ha explicado, esta deuda se refleja en la escasa presencia de su patrimonio artístico y cultural en los museos y en el insuficiente reconocimiento social de sus formas de convivencia y organización.
“Sin embargo, esta percepción cambia, como cambian las cosas o cambian tantas cosas, cuando miramos de cerca y lo hacemos con interés y con honestidad. Cambia cuando nos acercamos desde la escucha y desde el respeto, cuando tratamos de comprender cómo vivís y cómo lucháis. Y cambia cuando comprendemos cómo habéis resistido a lo largo de la historia”, ha aseverado.
También ha considerado “esencial” que las personas gitanas ocupen los espacios con voz propia y que estos “no sean cedidos, sino sean reconocidos como propios, legítimos y merecidos”, al tiempo que ha señalado que el abandono escolar temprano de la infancia gitana sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del sistema educativo.
“Venimos a reafirmar el compromiso que tiene la Junta de Extremadura para remar, para avanzar y para construir esa sociedad libre, diversa e igualitaria que soñamos. Y, en especial, no quiero dejar de mostrar mi absoluta disposición para que las mujeres gitanas podáis vivir en igualdad y plenos derechos libres de cualquier forma de violencia”, ha apuntado.
En el acto ha intervenido también la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Gitanas de Extremadura, Remedios Cortés Salazar, quien ha remarcado que el 8 de abril “no es una fiesta” sino un día “de historia y de conmemoración”.
“Un día para recordar que el pueblo gitano lleva más de 601 años en Extremadura, en España y en Europa y que el antigitanismo y la discriminación siguen presentes en nuestra vida todos los días. Es un día para recordar que nuestros antepasados fueron masacrados, pero también para decir con orgullo que abrieron el camino”, ha señalado.
El alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, ha resaltado que el trabajo desarrollado en la ciudad en favor del pueblo gitano no habría sido posible sin la implicación de las asociaciones que agrupan a este colectivo.
En este contexto, ha mencionado la celebración de la Feria Chica de Mérida, conocida como la feria de los gitanos, y ha asegurado que el ayuntamiento continuará respaldando y trabajando junto a este pueblo.
La ceremonia en la sede del parlamento extremeño ha concluido con la interpretación del himno gitano “Gelem, gelem”, tras la cual los asistentes se han desplazado hasta el puente romano de Mérida para lanzar pétalos y encender velas en recuerdo de las víctimas del Samudaripen, el holocausto gitano.