La presidenta del Grupo Parlamentario de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha expresado su deseo de que finalmente no prospere un acuerdo entre PP y Vox para conformar el próximo Ejecutivo autonómico y que la región se vea abocada a unos nuevos comicios, con el fin de que la política “útil” y “decente” disponga de “una segunda oportunidad” para frenar el fascismo.
“Extremadura puede parar al fascismo, pero debe hacerlo con políticas valientes” que su formación está dispuesta a asumir, ha remarcado la dirigente de la coalición de izquierdas durante su segunda y última intervención en el debate de investidura de María Guardiola, celebrado este miércoles en la Asamblea de Extremadura.
“Ojalá las derechas extremas y las extremas derechas no lleguen a un acuerdo, ojalá volvamos a elecciones y la política útil, la política decente, la política que se desprende de las tutelas de Madrid y alza la voz por Extremadura sin complejos tenga una segunda oportunidad para demostrar que nosotros y nosotras juntas podemos pararlo y cambiarlo todo”, ha afirmado De Miguel desde la tribuna.
En su intervención, ha advertido de que en el momento actual, cuando la democracia “se encuentra más en peligro”, socialistas, comunistas, anarquistas, feministas, ecologistas y, en general, todas las personas que creen en la igualdad y en la justicia social y no en “la ley de la selva”, deben articular un “bloque antifascista” frente a “los que vienen a acabar con una sociedad sana, una sociedad fraterna, con igualdad de oportunidades para todos”.
Para lograrlo, ha insistido, no sirven “políticas tibias, no valen declaraciones de intenciones que se queden en papel mojado”, sino medidas “valientes” que, ha recalcado, Unidas por Extremadura está dispuesta a asumir desde la oposición o desde el gobierno.
La líder de la formación ha replicado también al portavoz del Grupo Popular, José Ángel Sánchez Juliá, subrayando que en Unidas por Extremadura están “sumamente satisfechas” con los resultados de las últimas elecciones autonómicas, en las que, con una campaña humilde, han “casi duplicado los votos”, mientras que el PP, “utilizando fondos públicos, que han sido condenados por ello en plena campaña electoral, han perdido 10.000 votos por el camino”.
De Miguel ha interpretado el “ataque” que, según ha dicho, ha sufrido durante el debate como una muestra del “nerviosismo” y de la “derrota” del PP, al no haber alcanzado la mayoría absoluta que buscaba con el adelanto electoral.
En este contexto, ha reprochado a Sánchez Juliá sus lecciones de feminismo “cuando intentó tapar un caso de trato machista” en el Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata, recordándole ese episodio para cuestionar su autoridad en esta materia.
Asimismo, ha defendido que para ella habría sido “un absoluto honor” ocupar la vicepresidencia en un gobierno encabezado por Guillermo Fernández Vara, al tiempo que ha asegurado que Guardiola “no le llega ni a la suela de los zapatos” al expresidente de la Junta de Extremadura.
“Yo también soy la mujer que quiero ser”, ha manifestado De Miguel dirigiéndose a María Guardiola, a quien ha descrito, sin embargo, como “la mujer que le dejan ser Feijóo y Abascal”, algo que le “apena profundamente”. Ha añadido que no pensaba entrar en sus “ataques”, con los que, a su juicio, la dirigente ‘popular’ se “retrata”, y le ha recordado que ocupa su escaño en la Cámara autonómica porque la eligió el 95% de la militancia de su partido en unas primarias abiertas.
“Cuando la señora Guardiola se presente a unas primarias abiertas y consiga el 95% de los apoyos de sus bases, entonces me podrá decir algo”, le ha espetado, remarcando que ha quedado demostrado que la candidata del PP es “absolutamente prescindible” dentro de su propia organización.
En la parte final de su discurso, De Miguel ha incidido en que el “nerviosismo” exhibido en el debate refleja que, aunque finalmente “PP y Vox se van a entender”, algo que considera “claro y meridiano” porque están “condenados a entenderse”, el hecho de que María Guardiola termine siendo presidenta “ya es otro cantar”.
En cualquier caso, ha concluido que lo que sí ha quedado patente es que “votar al Partido Popular es, de facto, que la extrema derecha entre a los gobiernos con motosierra y lo destruya todo”, y por ello ha reiterado la necesidad de que todas las fuerzas que creen en la igualdad, en la justicia social y no en la “ley de la selva” se unan en “ese bloque antifascista que nos proteja de los que vienen a acabar con una sociedad sana, una sociedad fraterna, con igualdad de oportunidades para todos”.