La presidenta del Grupo Parlamentario de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel, ha anunciado que su formación no respaldará la investidura de María Guardiola, alegando el “océano ideológico” que separa a ambas fuerzas. Al mismo tiempo, ha responsabilizado a la dirigente 'popular' del actual bloqueo institucional en la comunidad, que atribuye a su error de cálculo al adelantar las elecciones, y le ha pedido que “se vaya si tiene algo de dignidad”.
Durante su intervención en el debate de investidura, la líder de la coalición de izquierdas ha afeado a Guardiola que su decisión de anticipar los comicios haya alimentado el “monstruo” de la ultraderecha en Extremadura, en alusión a Vox, partido ante el que ahora se ve “obligada a humillarse”. Según ha recordado, tal y como ya le advirtió “ese señor con tufo machista”, retomando las palabras de la propia Guardiola sobre Santiago Abascal, está obligada a “pasar por el aro” si pretende volver a presidir la Junta.
De Miguel ha admitido que, como mujer, entiende que “su situación no tiene que ser nada fácil”, porque no solo padece la “violencia política” de Vox, “despreciándola sin cogerle el teléfono, no contestándole a los mails”, lo que la convierte, ha dicho, en víctima de un “ghosting de libro”, sino que además su propio partido, el PP, “también ha entrado a esa humillación” tras comprobar “cómo la reprendían públicamente” y luego apartándola de las conversaciones para el pacto.
“Hemos escuchado al señor Feijóo decir que él había tenido que llamar al señor Abascal para poner las cosas en orden, porque parece ser, señora Guardiola, que usted sola no puede”, le ha reprochado desde la tribuna.
En esta línea, le ha advertido de que “no solo tiene un tufo machista Abascal”, sino que su “jefe”, Feijóo, quien “no fue capaz de reprender públicamente al señor Mazón ni una sola vez después de su gestión criminal con la dana, se atreve a señalarla a usted”, algo que le “huele a machismo” y también a “clasismo, porque parece como si a los extremeños se nos pudiera despreciar de esa manera gratuitamente”.
Choque por el feminismo y el papel de Vox
Buena parte de su discurso la ha dedicado a confrontar con Guardiola su concepción del feminismo. Tras cargar con dureza contra sus políticas de Igualdad, De Miguel ha considerado “bastante pertinente” que, a las puertas del 8M, la candidata del PP aclare qué entiende por “el feminismo de Vox”, expresión que utilizó en una entrevista en un medio de comunicación.
“No tenía usted suficientemente cabreados a los señores de Vox, y va y les llama feministas”, ha lanzado la portavoz de Unidas por Extremadura, quien ha recalcado que “el feminismo no es algo que arrojarnos unas a otras a la cabeza”.
La dirigente de la coalición ha cerrado su intervención de forma abrupta, después de que el presidente de la Asamblea le retirase la palabra al agotar su tiempo. En ese momento, volvió a dirigirse a Guardiola para pedirle “váyase si tiene algo de dignidad”, justo después de advertirle de que es víctima de “la misma trampa” en la que cayó Miguel Ángel Gallardo, que es “rodearse de gente que a usted no le dice la verdad, que la envía a la batalla porque sabe que se va a estrellar”.
“Nadie de los suyos le dijo que no fuera a elecciones anticipadas porque no iba a tener mayoría absoluta, como nadie le dijo al señor Gallardo que no fuera al candidato, porque era un pésimo candidato”, ha argumentado De Miguel, insistiendo en que el adelanto electoral fue un movimiento fallido.
Críticas al discurso de Guardiola y al adelanto electoral
Respecto al discurso de investidura que Guardiola ofreció el martes, Irene de Miguel lo ha tildado de “fuera de la realidad” y lo ha calificado de “torpe”, al considerar que no ha logrado convencer a quienes realmente necesita, Vox, y de “tramposo”, por atribuir a otros la responsabilidad del bloqueo cuando, a su juicio, “la única responsable” es la propia líder del PP por forzar un adelanto electoral “sin echar las cuentas”.
Sobre la campaña de las elecciones anticipadas, ha señalado que no puede felicitar a Guardiola porque estuvo “ausente”, y le ha reprochado la falta de “rigor” y “seriedad” al “infundar dudas” sobre el proceso electoral a raíz del robo en una oficina de Correos. Ha recordado que las urnas, en los comicios con menor participación de la historia de Extremadura, dictaron que si quería gobernar “se tenía que entender con alguien”, y que ese socio “se lo marcó su partido desde el minuto número uno”.
Además, ha subrayado que PP y Vox suman el 60 por ciento de los votos en la región, por lo que, al escuchar la petición de apoyo de Guardiola durante el debate, llegó a pensar que les estaba “tomando el pelo”, ya que ni siquiera llamó a Unidas por Extremadura tras las elecciones, pese a haber anunciado la misma noche electoral que lo haría.
Un “esperpento” de negociaciones y la polémica del disfraz
En cuanto al proceso negociador para la formación de Gobierno, De Miguel lo ha descrito como un “esperpento” que ha “abochornado” a muchos ciudadanos, y ha defendido que “si realmente hubiera voluntad de acuerdo” PP y Vox habrían cerrado un pacto “en una semana”, evitando “todo este sainete”. Sin embargo, ha ironizado con que ahora “hay que esperar a que el señor Abascal se baje del caballo recorriendo las tierras castellano y leonesas”, y también “esperar a que el señor Feijóo deje de acariciar corderos para que aquí lleguen a un acuerdo de gobierno”.
En este contexto, ha cuestionado la “frivolidad” que, a su juicio, muestra Guardiola en sus redes sociales, señalando que ha estado “más preocupada por su disfraz de Carnaval que por sentarse a negociar como es debido”. Ha apuntado que, más que el de la Reina Isabel la Católica, atuendo que lució en el Carnaval de Badajoz, habría sido “más propio” el de María Antonieta.
“Yo aún no pongo la mano de que esos señores no vayan a pedir finalmente su cabeza”, ha advertido De Miguel, quien incluso ha deslizado, en otro momento de su intervención, la posibilidad de que el consejero de Presidencia y secretario general del PP en Extremadura, Abel Bautista, no termine siendo “el plan B” de la dirección del partido.