Abrazos en Vox, mutismo en el PP y gritos de cobardes tras tumbar la ley de memoria en Baleares

El Parlament balear deroga la ley de memoria y desata abrazos en Vox, silencio en el PP y gritos de “cobardes” desde la izquierda.

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El pleno del Parlament en el que se ha derogado la Ley de Memoria Reconocimiento Democráticos de Baleares ha concluido con una escena muy polarizada: muestras de euforia en Vox, silencio absoluto en las filas del PP y gritos de “cobardes” procedentes de los escaños de la izquierda.

Tras leer en voz alta el presidente de la Cámara autonómica, Gabriel Le Senne, el resultado de la votación -31 apoyos a la derogación, sumados por PP y Vox, frente a 26 votos en contra de PSIB, MÉS per Mallorca, Més per Menorca, Unidas Podemos y GxF-, se han desatado las primeras reacciones en el hemiciclo.

Los diputados de Vox han celebrado la decisión con abrazos y gestos de satisfacción, primero desde sus asientos y después ya en el rellano del salón de plenos. En ese punto se han cruzado con el diputado en el Congreso Jorge Campos, que había seguido el debate desde la tribuna de invitados.

El propio Campos le ha tenido la mano a la presidenta del Govern, Marga Prohens, quien le ha correspondido con un apretón. La portavoz parlamentaria de Vox, Manuela Cañadas, le ha dado dos besos a la presidenta, y el diputado Sergio Rodríguez ha estrechado la mano al líder de los 'populares', Sebastià Sagreras.

Al margen de estos tres gestos puntuales de Prohens y Sagreras, la bancada del PP ha optado por mantenerse en un discreto segundo plano durante la celebración de Vox. No han aplaudido cuando se ha anunciado el resultado, algo que desde la izquierda han reprochado con sorna: “¿No aplaudís ahora?”, se ha escuchado desde sus escaños.

Por encima del murmullo general han destacado, repetidos en varias ocasiones, los gritos de “cobardes” dirigidos también a los 'populares' por parte de la oposición de izquierdas.

Ante el aumento de la tensión, Le Senne ha reclamado orden en la sala y ha llegado a sugerir la posibilidad de decretar un receso para rebajar los ánimos, aunque finalmente no ha hecho uso de esta opción.

Fuera del salón de plenos se han cruzado dos ambientes muy distintos: por un lado, la celebración de Vox; por otro, la frustración de numerosos representantes de la Plataforma por la Defensa de la Memoria Democrática, que tras realizar una protesta en el exterior del Parlament han seguido la sesión desde el salón de los Pasos Perdidos.