La consellera de Salud, Manuela García, ha defendido que en ningún momento se ha mostrado contraria a la aplicación de la ley antitabaco ni a otras medidas de protección de la salud, y ha recalcado que su negativa a respaldar el texto obedeció únicamente a la manera “anómala” en que se tramitó en el seno de la Comisión de Salud Pública.
García ha realizado estas manifestaciones durante su comparecencia ante la Comisión de Salud del Parlament, a la que ha acudido para detallar los motivos por los que no apoyó la validación del anteproyecto de ley antitabaco impulsado por el Ministerio de Sanidad.
La consellera ha insistido en que, desde el inicio de la polémica, el mensaje de la Conselleria ha sido inequívoco: la postura del Govern respecto a la implantación de la nueva normativa no ha variado.
En este contexto, ha precisado que se negó a votar a favor de la ley antitabaco en la reunión de la Comisión de Salud Pública porque consideraba inadecuado que una iniciativa de este calado no se aprobara en el marco del Consejo Interterritorial, que es donde, a su juicio, debería haberse tomado la decisión.
Al mismo tiempo, García ha remarcado que comparte buena parte del contenido de la norma y respalda muchas de las medidas que incorpora, así como la inclusión de enmiendas planteadas por distintas comunidades autónomas. No obstante, ha reiterado que Baleares optó por no emitir un voto favorable debido a la actitud “anómala” que, según ha dicho, mostró el Gobierno central durante el proceso.
En la misma línea, ha subrayado que el Govern balear mantiene una postura prudente ante cualquier reforma contra el tabaquismo, siempre que se garantice la participación efectiva de las autonomías y se asegure la viabilidad de las actuaciones previstas.
La consellera ha aprovechado para reprochar la retirada del anteproyecto del incremento del precio de la cajetilla de tabaco, una medida que, ha recalcado, es la que más directamente contribuye a reducir el consumo. “La evidencia señala que cuando el precio del tabaco sube un diez por ciento, la demanda cae un cuatro por ciento”, ha señalado.
Del mismo modo, ha mostrado su apoyo a la introducción de un empaquetado genérico para todos los productos que contengan tabaco, otra de las propuestas que finalmente se eliminó del borrador definitivo.
En contraste, ha valorado de forma positiva que la ley equipare el tabaco tradicional a otros artículos relacionados que hasta ahora carecían de un marco regulatorio específico, como los cigarrillos electrónicos, las cachimbas o las bolsas de nicotina.
Consumo de tabaco entre jóvenes a la baja
En otro orden de cosas, la consellera de Salud ha destacado que el consumo diario de tabaco entre los jóvenes de Baleares se ha reducido en 2024 hasta el tres por ciento, frente al diez por ciento registrado en 2008.
Según ha explicado, la prevalencia del tabaquismo juvenil en las islas se sitúa por debajo de la media estatal, que alcanza el 4,3 por ciento.
García ha añadido que, a lo largo de estos años, se ha producido un descenso muy significativo del consumo habitual de tabaco entre la población joven. “Por resumir, lo que podríamos decir es que el tabaco sí que ha ido descendiendo en todas las vías de consumo”, ha señalado.
En este sentido, ha puesto de relieve que el porcentaje de jóvenes que han fumado alguna vez también se ha ido reduciendo con el tiempo y que, en 2024, la caída ha sido especialmente acusada, pasando del 34,5 por ciento al 24,6 por ciento.
Por otro lado, ha indicado que los datos sobre el vapeo entre los jóvenes se han mantenido estables en los últimos años, incluso entre quienes nunca han fumado tabaco convencional. De acuerdo con las cifras aportadas por la consellera, casi la mitad de los jóvenes ha utilizado un cigarrillo electrónico en alguna ocasión y el 40 por ciento lo ha hecho durante el último año.