El Govern tiene previsto movilizar un mínimo de cinco millones de euros para respaldar nuevos proyectos estratégicos en el ámbito agroalimentario después del cierre de Agama, histórica compañía lechera de Mallorca.
Así lo ha comunicado el conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet, durante su intervención en el pleno del Parlament de este martes, en la que ha detallado las actuaciones emprendidas por el Ejecutivo tras el cese de actividad de la empresa láctea mallorquina.
Simonet ha concretado que esta dotación, de al menos cinco millones de euros, forma parte de una estrategia de transformación del modelo productivo y de refuerzo de la competitividad del sector primario, y se nutrirá de recursos procedentes del impuesto de turismo sostenible (ITS).
El conseller ha remarcado que esta línea de inversión no guarda relación con las medidas que el Govern prepara para apoyar al sector ante las dificultades económicas derivadas de la guerra en Irán y del actual contexto de conflictos bélicos internacionales. “Hablamos de políticas de fondo, pensadas para reforzar el sector a medio y largo plazo”, ha recalcado.
Ha defendido además que esta financiación se enmarca en la misma orientación que otras iniciativas de su departamento durante la legislatura, como la línea específica para proyectos estratégicos que, desde 2023, ha permitido poner en marcha inversiones como una central de procesado y valorización de la algarroba o un centro de recepción y tratamiento de carne en Manacor.
En 2024 se han materializado también otras inversiones de varios millones en el sector de la patata, un obrador de harinas, una línea de cítricos en Sóller, una planta de pimentón 'tap de cortí' y una nueva almazara.
Según ha destacado Simonet, esta dinámica se ha reforzado este año con una convocatoria que ha alcanzado un máximo histórico de 42 proyectos y una inversión total de 17,5 millones de euros, con propuestas como un obrador comunitario ecológico, una nueva planta de elaboración de productos lácteos y proyectos ligados a cereales y a su transformación.
En paralelo, ha avanzado la creación de una sublínea concreta de 2,25 millones de euros dirigida al sector lácteo, con el objetivo de favorecer la transformación dentro de las propias explotaciones ganaderas.
La situación de Agama
En la primera parte de su exposición, Simonet se ha centrado en repasar la evolución que ha desembocado en el cierre de Agama, asunto central de la comparecencia solicitada por el PSIB.
Ha rememorado que el cambio de rumbo de la compañía comenzó cuando pasó de ser un proyecto con “arraigo local”, integrado en el grupo Bordoy, a quedar bajo el paraguas de la multinacional Damm, “con intereses globales”, lo que, según ha dicho, conllevó una “progresiva pérdida de control y vinculación con el territorio”.
En este periodo, ha continuado, se ha producido una importante reducción del número de ganaderos proveedores, la deslocalización de parte de la producción y modificaciones en la estrategia comercial que, a su juicio, han limitado la capacidad de expansión del sector.
“Se ha pasado de incentivar la producción a limitarla por decisiones de mercado que no tenían en cuenta la realidad del territorio”, ha expuesto.
El conseller ha asegurado que su departamento ha mantenido múltiples contactos con ganaderos y plantilla, ha supervisado los contratos lácteos y ha explorado distintas alternativas, entre ellas un proyecto con participación pública y capital privado que finalmente no ha salido adelante.
Simonet ha sido especialmente duro con Damm, a la que ha recriminado haber roto su compromiso con los productores locales, haber deslocalizado la actividad de Agama y mantener una “política errática” de precios.
“No han jugado limpio y no han sido claros, han tenido un doble juego con los productores, los distribuidores y los ganaderos, a quienes no han respetado ni están respetando al romper sus compromisos”, ha manifestado.
Según ha explicado, el incumplimiento de compromisos y determinadas decisiones comerciales han empeorado el escenario, han alimentado la incertidumbre y han complicado la continuidad del modelo. En este contexto, ha reiterado que el Govern exigirá la devolución de una ayuda millonaria y procederá a anular la declaración de proyecto estratégico.
Ante este panorama, Simonet ha defendido que el caso de Agama supone el final de una forma de operar, pero no del sector en su conjunto. “El sector lácteo continúa. Y continúa con más fuerza si avanzamos hacia modelos en los que los productores tengan mayor control sobre la transformación y la comercialización”, ha concluido.
Críticas de la izquierda
Los grupos de izquierda han cargado tanto contra el cierre de la empresa láctea como contra la gestión del Govern durante todo el proceso.
El diputado socialista Marc Pons ha reprochado a Simonet que haya actuado “sin pensar en el interés del conjunto del sector primario”, priorizando, según él, empresas concretas, y ha opinado que el conseller “se ha puesto de lado” tras comunicarse el cierre de Agama.
Por su parte, Ferran Rosa (MÉS per Mallorca) ha ironizado sobre las críticas del conseller a Damm. “Ha descubierto lo que es el capitalismo, que las multinacionales solo buscan hasta el último céntimo y son depredadoras del territorio y de los derechos laborales”, ha afirmado.
El diputado ecosoberanista ha añadido que, con este planteamiento, el Govern intenta trasladar la idea de que “la culpa es de un tercero y que ellos no tienen que hacer nada”, una interpretación que ha rechazado.
Desde Unidas Podemos, el diputado José María García ha sostenido que el cierre de Agama obedece tanto “de una nefasta gestión de la multinacional y de una falta de gestión por parte de la Conselleria”.
El portavoz del PP, Sebastià Sagreras, ha recriminado a los partidos de izquierda que hayan optado por “el ruido político y la desunión” ante el cierre de una empresa emblemática del sector primario mallorquín.
El dirigente 'popular' ha coincidido en censurar a la multinacional por dejar “un solar” el sector, “dejando por el camino” a 16 productores lecheros.
El grupo parlamentario de Vox ha sido el único que no ha tomado la palabra, ya que ninguno de sus cinco diputados se encontraba en el hemiciclo cuando ha llegado su turno de intervención.