El paso del supertifón ‘Fung Wong’ ha dejado un rastro desolador en el noroeste de Filipinas, impactando a más de 1,7 millones de niños, informó el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). La catástrofe ha causado más de 25 fallecimientos y aproximadamente 30 heridos, además de destruir numerosos hogares y escuelas y limitar el acceso a servicios sanitarios esenciales en 16 áreas del país.
“Los niños, niñas y sus familias apenas logran recuperarse de una crisis cuando llega la siguiente, devolviéndolos al punto de partida. En un mundo donde los desastres climáticos son cada vez más frecuentes e intensos, los más vulnerables no deberían pagar el precio más alto”, expresó Kyungsun Kim, representante de UNICEF en Filipinas.
Actualmente, los menores enfrentan un aumento en el riesgo de padecer infecciones respiratorias agudas y enfermedades diarreicas, problemas de salud mental y desnutrición, además de interrupciones en su educación. Miles de familias han tenido que mudarse a refugios sobrepoblados debido a la destrucción de sus hogares.
Se reporta que más de 15.000 aulas han sido dañadas y más de 900 escuelas públicas se utilizan como refugios temporales, afectando los espacios seguros de aprendizaje y juego de los niños. Esto ha incrementado la necesidad de apoyo psicosocial y de servicios de protección infantil urgente.
“Defendemos un enfoque integral: ofrecer apoyo vital urgente mientras impulsamos políticas climáticas centradas en la infancia, servicios sociales resilientes al clima y la movilización de financiación climática para proteger a las comunidades”, señaló Kim. Este enfoque es crucial, especialmente porque Filipinas ha sido identificado por el Índice Mundial de Riesgo como el país más vulnerable a desastres naturales.
UNICEF, en colaboración con el Gobierno de Filipinas y otros socios, está realizando evaluaciones para identificar las necesidades más apremiantes en áreas como agua, saneamiento, higiene, salud, nutrición, educación y protección social, y ya está distribuyendo suministros de emergencia almacenados en Manila y Cotabato para asistir rápidamente a los afectados.
El organismo también está entregando suministros nutricionales de emergencia para asegurar que los niños con desnutrición reciban tratamiento continuo y está ejecutando la distribución de 540.000 dólares (unos 510.000 euros) en ayuda económica de emergencia para los hogares más afectados en Catanduanes, una de las provincias más golpeadas.