La ofensiva militar israelí en el Líbano ha provocado un desplazamiento masivo de población interna, que el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) cifra en unas 300.000 personas, principalmente procedentes del sur del país y de barrios de Beirut considerados bastiones de Hizbulá. Esta cifra supera ampliamente las estimaciones de la ONU, que sitúa el número de desplazados internos en torno a 100.000.
La directora del NRC en el Líbano, Maureen Philippon, ha lamentado que “estas personas han abandonado sus casas en mitad de la noche y sólo con la ropa que llevaban puesta. Una vez más, los civiles están pagando el mayor precio”. La responsable de la ONG advierte de que la situación podría derivar en una crisis humanitaria sin precedentes en los últimos dos años.
Entre los afectados se encuentra Zainab, que se vio obligada a huir con sus hijos sin tiempo de preparar nada: “No tuve tiempo de empaquetar nada. Nos fuimos con la ropa que teníamos y sólo quería subir a mis hijos al coche”, relata a la ONG.
Hasta ahora, más de 95.000 personas han sido acogidas en los refugios habilitados para atender a los desplazados, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de la situación en la región.