Acción contra el Hambre advierte de que Sudán atraviesa una de las peores crisis humanitarias de los últimos 50 años

Acción contra el Hambre denuncia que Sudán sufre una multicrisis extrema de hambre, desplazamiento y violencia, con millones de personas sin protección.

5 minutos

Niños en un campamento de desplazados en El Fasher, Sudán (archivo) Europa Press/Contacto/UNICEF

Niños en un campamento de desplazados en El Fasher, Sudán (archivo) Europa Press/Contacto/UNICEF

Comenta

Publicado

5 minutos

Más leídas

La organización no gubernamental Acción contra el Hambre (ACH) ha advertido este jueves de que Sudán se encuentra inmerso en “una de las mayores crisis de los últimos 50 años”, a las puertas de que se cumplan tres años desde el inicio de la guerra civil entre el Ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). El conflicto ha derivado en la declaración en 2025 de dos hambrunas en el país, donde cerca de dos tercios de la población dependen ya de la ayuda humanitaria para poder sobrevivir.

Manuel Sánchez-Montero, director general de la ONG, ha subrayado en un encuentro con periodistas que el país africano atraviesa “la mayor crisis humanitaria del momento”. “No solamente es la mayor crisis del momento, sino que es una de las mayores de los últimos 50 años”, ha precisado.

Según ha detallado, el conflicto afecta a 33 millones de personas, “en un contexto en el que, desafortunadamente, el ruido de otros muchos contextos que merecen toda la atención hace que hoy se pase de puntillas” por lo que sucede en Sudán, una emergencia que “no está en la palestra no solo de las agendas mediáticas, sino de la agenda política”.

Sánchez-Montero ha recordado que ACH lleva “mucho tiempo” denunciando y tratando de frenar el “círculo vicioso” de “un conflicto que provoca el hambre y un hambre que es utilizada como arma de guerra”, algo que en Sudán “no es una excepción, sino una norma”. “El nivel de necesidades no cesa de crecer”, ha alertado, lamentando además la falta de fondos internacionales para responder a la magnitud de la crisis.

En esta misma línea, Paloma Martín, responsable de operaciones de la ONG en África, ha incidido en que Sudán representa “la mayor crisis de desplazamiento del mundo”, con catorce millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, “el doble de los desplazados en Siria y (una cifra) muy por encima de Yemen, que ha sido durante años el referente de lo que es una crisis extrema”.

“El desplazamiento no es el único problema”, ha añadido Martín, al explicar que el país “vive un colapso total de los servicios esenciales”, con entre el 70% y el 80% de los centros de salud “inoperativos” en las áreas más golpeadas por la guerra, lo que “significa que no puedes vacunarte, no puedes tener un parto seguro, no puedes acudir al médico por una enfermedad que debería ser prevenible”.

Ha detallado además que “estamos hablando de que el 60% de las infraestructuras de tratamiento de agua están fuera de servicio, de que un tercio de la población no tiene acceso a agua segura y potable y que alrededor de 24 millones de personas carecen de saneamiento adecuado”, algo que, ha recalcado, “esto explica los brotes recurrentes de cólera, malaria y sarampión, que son además factores agravantes para la desnutrición”.

Martín ha puesto el foco también en la falta de recursos para la respuesta internacional, en un contexto en el que el Plan de Respuesta Humanitaria apenas cuenta con un 16% de financiación respecto al llamamiento para 2026. “Sudán no es una crisis puntual, no es una emergencia pasajera, es una crisis prolongada, es acumulativa y hay millones de personas que están atrapadas sin protección”, ha denunciado.

SUDÁN, ESCENARIO DE “UNA MULTICRISIS”

La responsable de operaciones ha explicado que la situación actual es el resultado de una suma de factores que “se superponen y se agravan mutuamente”, entre ellos “una violencia estructural”, “un colapso económico” marcado por la hiperinflación y la falta de liquidez, y “un colapso de los servicios esenciales”.

“Hambruna no es una palabra que se utiliza a la ligera. Hambruna no es un término genérico, es la clasificación más extrema de lo que es la inseguridad alimentaria”, ha señalado, antes de recalcar que solo se declara cuando coinciden varios indicadores al mismo tiempo, como ocurrió en 2025 en El Fasher y Kadugli --dos de las tres declaradas el año pasado, junto a Gaza--.

“Necesitamos una financiación que, además de ser urgente, que sea colectiva y que sea sostenida”, ha insistido, un llamamiento al que se ha sumado el director de ACH en Sudán, Samy Guessabi, que ha descrito el escenario como “una multicrisis”: “es una crisis alimentaria, de salud y nutrición, de acceso a agua y saneamiento, crisis de violencia sobre niñas y mujeres”.

Guessabi ha remarcado que “más de 21 millones de personas sufren hambre aguda”. “Esta situación es una consecuencia directa del conflicto, que destruye mercados, interrumpe cosechas y bloquea rutas comerciales y la entrada de ayuda humanitaria”, ha explicado, advirtiendo además de que la situación “podría ser peor en 2027”.

“Sobre la crisis de salud y nutrición, estamos hablando de más de cuatro millones de niños menores de cinco años y mujeres embarazadas o lactantes que sufren desnutrición aguda”, ha añadido, alertando de que se calcula que “más de 500.000 niños podrían morir por desnutrición en Sudán”, donde el acceso al agua “es un problema”.

También ha aludido a la “terrible” realidad que afrontan mujeres y niñas por la violencia de género, con doce millones de ellas en riesgo por el conflicto, que en los últimos meses se ha recrudecido en Darfur y Kordofán, pese a los llamamientos internacionales para lograr un acuerdo de paz, todavía lejano.

ATAQUES “INDISCRIMINADOS” CONTRA CIVILES

En este contexto, Luis Eguiluz, referente de seguridad global en ACH, ha indicado que “después de décadas de conflictos locales y tres años de guerra, el nivel de violencia es exacerbado y supone una barrera” para la acción humanitaria, en un escenario marcado por el uso “indiscriminado” de drones y otras tácticas de guerra.

“Esto implica un nivel de conflicto y violencia no solo, obviamente, entre las partes en conflicto, dado que afecta, como todos los conflictos, principalmente a la población civil”, ha explicado Eguiluz, quien ha indicado que hay centros urbanos, como El Fasher --tomada en octubre por las RSF, donde perpetraron numerosas atrocidades--, que están “muy afectados” o “totalmente destruidos”.

“Hay ataques indiscriminados a la población civil, en mercados y otro tipo de infraestructuras”, ha remarcado, subrayando que la guerra golpea con especial dureza a “la población más vulnerable, como son las mujeres y las niñas, hasta exponerlas a un 71% en violencia de género”.

Eguiluz ha recordado asimismo que hasta la fecha se han registrado cien trabajadores humanitarios muertos, en su mayoría sudaneses, con 45 fallecidos, 25 heridos y 31 secuestrados desde enero de 2025. A ello se suman “robos generalizados” de ayuda humanitaria y “muchas barreras de acceso” que complican la llegada de la asistencia a la población.

Sobre este último aspecto, Carlos Perea-Milla, coordinador de logística y aprovisionamiento de ACH en Sudán, ha admitido que “el acceso a las zonas de intervención no está garantizado y la cadena de aprovisionamiento (...) se ve muy afectada”, lo que obliga a “una coordinación enorme” para sostener las operaciones humanitarias.

Perea-Milla ha señalado además otro factor “al que no se presta quizá tanta atención”: el impacto de la temporada de lluvias, que “amenaza el acceso” y “lo complica mucho”. “Tenemos que adaptarnos continuamente a lo que puede pasar cada día y pensar siempre en alternativas”, ha explicado.

En este sentido, ha concluido que “la magnitud de lo que está causando el conflicto es imposible realmente de captar o entender”. “Para los que trabajamos en Sudán, y sobre todo para nuestros compañeros sudaneses (...) hay esperanza, porque si no es imposible trabajar cada día, pero es verdad que en las comunidades con las que hemos podido hablar no sé si es esperanza lo que veo, pero sí una capacidad enorme de resiliencia y de subsistencia en unas condiciones súper complicadas”, ha destacado.