El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha contabilizado la llegada a Siria de más de 200.000 personas en algo menos de un mes, en su mayoría ciudadanos que abandonaron el país tras el estallido de la guerra civil en 2011 y que se habían refugiado en Líbano.
Según los datos del organismo, casi 180.000 son sirios que han cruzado de vuelta entre el 2 y el 27 de marzo por los pasos de Masnaa-Ydeidet Yabus y Al Qaa-Yusié, abiertos de forma ininterrumpida las 24 horas. A este flujo se añaden más de 28.000 libaneses que han pasado al otro lado de la frontera coincidiendo con el agravamiento de la ofensiva israelí.
En un comunicado difundido este martes, ACNUR ha indicado que a comienzos de mes se registró el mayor volumen de llegadas tanto de nacionales sirios como de familias que escapan de la violencia en Líbano, en paralelo a los ataques del Ejército israelí contra el sur del país y los suburbios del sur de Beirut.
Ante esta situación, numerosos refugiados libaneses requieren alimentos, cobijo, atención médica y apoyo para tramitar documentación. Por ello, y “en estrecha colaboración con las autoridades sirias”, ACNUR ha reforzado de forma urgente su despliegue en los pasos fronterizos con el fin de asegurar estos servicios básicos.
Los equipos del organismo de la ONU operan sobre el terreno junto a otras agencias de Naciones Unidas y ONG locales para atender a los recién llegados en distintas ciudades sirias, entre ellas Aleppo, Idlib, Daraa, Homs, Raqqa o Deir ez Zor.
Hasta la fecha, ACNUR ha ofrecido asistencia legal a cientos de familias que precisaban documentos como certificados de nacimiento o de matrimonio; ha suministrado agua a unas 30.000 personas en tránsito; ha repartido artículos de primera necesidad y ha coordinado el traslado de más de 3.500 personas hasta sus destinos finales.
Entre quienes han regresado, aproximadamente la mitad de los sirios entrevistados por la agencia de la ONU afirma que desea establecerse de manera definitiva a pesar de la falta de servicios y de la grave crisis económica, mientras que otros contemplan permanecer solo de forma temporal.
La mayoría de los retornados entra en Siria para reagruparse con sus familias o instalarse en viviendas de alquiler, aunque un grupo reducido cruza como parte de familias mixtas. Además, coincidiendo con el final del mes del Ramadán, numerosos hombres sirios han viajado al país para visitar a sus allegados.
La huida a Rusia del expresidente sirio Bashar Al Assad tras la ofensiva que descabezó a su régimen se produjo después de casi catorce años de un conflicto originado por su violenta represión de las protestas prodemocráticas ligadas a la “Primavera Árabe”. El presidente de transición, Ahmed al Shara “--antiguo líder del grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS)--, ha prometido trabajar para acelerar la reconstrucción y reactivar la economía siria.”