Al Maliki se muestra dispuesto a renunciar a ser primer ministro de Irak si así lo decide su coalición chií

Al Maliki acepta retirarse como candidato a primer ministro de Irak si su coalición chií lo decide, pese a la presión y amenazas de Donald Trump.

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El presidente de Irak, Abdul Latif Rashid (derecha), junto al candidato a primer ministro Nuri al Maliki Europa Press/Contacto/Iraqi Presidency Office

El presidente de Irak, Abdul Latif Rashid (derecha), junto al candidato a primer ministro Nuri al Maliki Europa Press/Contacto/Iraqi Presidency Office

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Nuri al Maliki, aspirante del Marco de Coordinación al cargo de primer ministro de Irak, ha manifestado este martes que está preparado para retirar su candidatura si la alianza chií a la que pertenece así lo estima oportuno. Sus palabras llegan después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya amenazado con cortar la financiación a Bagdad en caso de que finalmente sea elegido para encabezar el próximo Ejecutivo iraquí.

El político iraquí se ha pronunciado en estos términos durante una entrevista con la cadena de televisión Al Sharqiya, donde ha sido preguntado por la posibilidad de dar un paso atrás si su coalición concluye que su nominación podría "perjudicar los intereses superiores del país".

"Por supuesto que renunciaré", ha afirmado, aunque ha advertido a renglón seguido de que retirarse "hoy significa ceder, significa cancelar todas las decisiones" de una institución nacional y que, en consecuencia, "no nos quedará más remedio que tomar las decisiones que satisfagan mañana", en referencia en este caso a Estados Unidos.

Al Maliki ha subrayado que, como ciudadano iraquí respaldado por una institución nacional para ocupar el cargo, no está en disposición de retirar su candidatura por la presión de una potencia extranjera. "Todos sabemos que Irak necesita llegar a un acuerdo con las organizaciones internacionales, pero tomamos la decisión como iraquíes, por lo que nuestra decisión debe respetarse. Nuestra decisión no tiene como objetivo perjudicar los intereses nacionales iraquíes ni dañar a estos países, grandes o pequeños, regionales o internacionales", ha señalado.

Por este motivo, ha insistido en su intención de mantener su candidatura "hasta el final". "Defiendo la soberanía, la decisión y la voluntad nacional, que deben respetarse. Y a través del respeto, respetamos la voluntad de los demás, incluidos los intereses comunes, la cooperación positiva y bilateral", ha remachado.

El Marco de Coordinación, principal bloque chií, ratificó el pasado sábado la designación de Al Maliki como candidato a primer ministro, un puesto que ya ocupó entre 2006 y 2014. La coalición recalcó entonces que la elección del jefe de Gobierno "es una cuestión puramente constitucional e iraquí que se decide (...) lejos de los dictados extranjeros".

En paralelo, Trump ha amenazado con suspender la ayuda a Irak si Al Maliki vuelve a encabezar el Ejecutivo. "La última vez que estuvo en el poder el país se sumió en la pobreza y el caos total. No se debe permitir que eso vuelva a suceder", afirmó el mandatario en un mensaje en redes sociales en el que tildó sus políticas de "descabelladas".

Estaba previsto que el Parlamento iraquí votara este domingo para escoger al nuevo presidente de la República y que, a continuación, el futuro jefe de Estado encargara formalmente a Al Maliki la formación de gobierno. Sin embargo, el presidente de la Cámara, Haibat al Halbusi, decidió aplazar la sesión sin fijar una nueva fecha.

El reparto de poder en Irak se rige por un sistema de cuotas sectarias instaurado tras la invasión estadounidense de 2003, que establece que la presidencia del Parlamento corresponde a un representante suní, la jefatura del Gobierno a un dirigente chií y la jefatura del Estado a un político kurdo.