Al menos quince personas han perdido la vida en una nueva oleada de ataques atribuidos a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y al grupo rebelde Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán/Norte-Al Hilu (SPLM/N-Al Hilu), aliado de los paramilitares, contra Kadugli, capital del estado sudanés de Kordofán Sur. Estos bombardeos se han producido en las últimas horas, poco después de que el Ejército anunciara el martes que había conseguido romper el cerco que estas formaciones mantenían desde hacía cerca de dos años sobre la ciudad.
La organización civil Sudan Doctors Network ha señalado en sus redes sociales que entre los 16 fallecidos confirmados figuran al menos siete menores. Asimismo, ha detallado que los ataques han golpeado “varios barrios” de Kadugli y han alcanzado el Hospital Militar de la ciudad, donde se ha registrado al menos una víctima mortal, además de otras infraestructuras sanitarias.
“Estas instalaciones han estado prestando servicios a pacientes y civiles después de que el 50% de las instalaciones médicas quedaran inoperativas debido a los bombardeos y el asedio”, ha reseñado el portavoz de la organización, Razan el Mahdi, que ha hecho hincapié en que estos ataques, lanzados “tras el cese de los enfrentamientos armados”, suponen “una clara violación del Derecho Internacional”.
El Mahdi ha subrayado igualmente que “estos ataques socavan todos los esfuerzos para proteger a los civiles y mantenerlos alejados del conflicto”, por lo que ha urgido a la comunidad internacional a adoptar “acciones inmediatas para que las RSF y el SPLM/N-Al Hilu --un grupo rebelde liderado por Abdelaziz al Hilu y activo principalmente en Kordofán Norte y Kordofán Sur-- detengan sus ataques deliberados contra civiles a través de medios de largo alcance y ataques sistemáticos con artillería”.
Por su parte, el Ejército de Sudán afirmó el martes haber roto el cerco impuesto por ambos grupos en torno a Kadugli desde hacía casi dos años, un asedio durante el cual Naciones Unidas confirmó la existencia de una hambruna en 2025 en la zona. El mando castrense describió la operación como “después de una batalla heroica marcada por la inamovible determinación y el indomable poderío de nuestras fuerzas”.
La actual guerra civil en Sudán se originó por las profundas discrepancias sobre la integración del grupo paramilitar RSF en las Fuerzas Armadas regulares, un proceso clave dentro de la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir. Esa transición ya se encontraba gravemente dañada después del golpe de 2021 que forzó la salida del entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, en el que varios países apoyan a las distintas facciones, ha arrastrado a Sudán a una de las peores crisis humanitarias del planeta, con millones de personas desplazadas y refugiadas. La comunidad internacional mantiene la alerta ante la expansión de enfermedades y la destrucción de infraestructuras esenciales, lo que impide proporcionar asistencia adecuada a cientos de miles de afectados.