Al menos 17 personas han perdido la vida y otras cinco siguen en paradero desconocido a consecuencia de varios días de lluvias torrenciales y graves inundaciones en distintas zonas de Yemen, con especial incidencia en el oeste del país, donde las autoridades temen que se produzcan nuevas tormentas en las próximas horas.
Fuentes locales y oficiales, citadas por medios como el diario “The New Arab” y la agencia libanesa Naharnet, señalan que la mayoría de las víctimas mortales se registran en los distritos de Al Mokha y Mawza, en la gobernación de Taiz. Equipos de rescate han localizado además los cuerpos sin vida de dos menores que figuraban como desaparecidos en la provincia de Al Hudaydah.
El episodio de lluvias ha dejado también un importante rastro de destrucción, con cerca de medio centenar de viviendas colapsadas o seriamente dañadas. A ello se suman carreteras cortadas, amplias áreas de cultivo anegadas y la pérdida de gran parte del ganado, lo que agrava aún más la situación de las comunidades afectadas.
Informes elaborados sobre el terreno describen la localidad de Al Najiba como prácticamente arrasada, hasta el punto de que ha sido declarada zona de desastre. Decenas de residentes han visto cómo las inundaciones destruían sus casas y propiedades, quedándose sin techo ni recursos básicos.
El impacto ha sido especialmente severo en los campamentos de desplazados internos. La Unidad Ejecutiva para la Gestión de Campos ha informado de que al menos 1.370 familias se han visto afectadas en la gobernación de Al Jawf, en el norte del país, tras el recrudecimiento de las tormentas en los últimos días. De ese total, 508 familias han sufrido daños completos en sus refugios y 862 han registrado daños parciales, dejando a muchas personas sin un lugar seguro donde cobijarse en un contexto ya de por sí extremadamente precario.
En un comunicado difundido por la agencia oficial Saba, el organismo ha alertado de que “el desastre causó graves daños que afectaron a cientos de familias desplazadas y a la comunidad de acogida” y ha pedido de forma urgente a Naciones Unidas y a las organizaciones humanitarias que movilicen ayuda inmediata sobre el terreno.
Las precipitaciones, asociadas a un sistema de baja presión procedente del mar Arábigo, continúan afectando a amplias áreas del país, incluidas regiones del norte, sur y este. El Centro Nacional de Meteorología ha avisado de que en las próximas 24 horas podrían registrarse nuevas lluvias intensas y tormentas eléctricas en numerosas provincias, incrementando el riesgo de inundaciones repentinas.
Ante este escenario, las autoridades han instado a la población a mantenerse alejada de cauces de ríos, wadis y zonas con alta probabilidad de inundación, y a extremar la cautela por la reducción de la visibilidad, la posibilidad de deslizamientos de tierra y el fuerte oleaje en las áreas costeras.
Yemen, considerado uno de los países más frágiles de la región, se ve golpeado con frecuencia por este tipo de fenómenos durante la temporada de lluvias. Naciones Unidas viene advirtiendo de que el cambio climático está intensificando estos episodios extremos y empeorando una crisis humanitaria ya crítica, marcada por años de conflicto armado y una profunda inseguridad alimentaria.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) recuerda que las inundaciones del año pasado causaron al menos 82 muertos y más de un centenar de heridos, además de destruir infraestructuras clave y afectar a miles de familias en todo el territorio yemení, un precedente que refuerza la preocupación ante el actual temporal.