Al menos 40 personas han perdido la vida este sábado en un nuevo derrumbe en la mina de coltán de Rubaya, situada en el territorio de Masisi, en la provincia de Kivu Norte, al este de la República Democrática del Congo (RDC). Este siniestro se produce apenas semanas después de otro colapso en la misma explotación, registrado el pasado 28 de enero, en el que murieron unos 400 mineros.
Según detalla el portal de noticias Congo Actual, que cita a fuentes locales, el deslizamiento de tierra ha alcanzado varias excavaciones artesanales en la colina de Rubaya, donde trabajan numerosos mineros en condiciones extremadamente precarias.
Las autoridades congoleñas señalan que la mina opera de manera irregular bajo el control de la milicia rebelde M23 y que su producción mensual se sitúa entre 115 y 125 toneladas de coltán, pese a las restricciones oficiales.
El derrumbe se ha producido en el yacimiento de Gakombe y ha afectado a diversos pozos mineros, así como a varias viviendas de la aldea de Gatabi, provocando cuantiosos daños materiales, de acuerdo con la información difundida por el portal Acutalité. Residentes y trabajadores iniciaron de inmediato las labores de búsqueda y rescate con herramientas improvisadas y sin apoyo suficiente.
Se trata del tercer hundimiento registrado en la mina de Rubaya en menos de un mes. El más mortífero tuvo lugar el 28 de enero, cuando perdieron la vida más de 400 personas. Pocas semanas después, el 3 de marzo, otro colapso acabó con la vida de más de 200 personas en la misma área. En junio de 2025, un incidente similar dejó más de 700 muertos.
Pese a esta cadena de tragedias, la explotación minera continúa de forma masiva en esta región, catalogada como “zona roja” por las autoridades congoleñas, lo que implica la prohibición de cualquier actividad extractiva debido a los graves riesgos para la seguridad de la población y el entorno natural.
Los túneles son abiertos manualmente por miles de mineros artesanales, en muchos casos sin equipamiento adecuado ni supervisión técnica. Estas galerías, extremadamente frágiles, pueden venirse abajo en cualquier momento, sobre todo durante la temporada de lluvias.
Rubaya figura entre los principales puntos de extracción de coltán del planeta, un recurso clave para la industria tecnológica. Diversas estimaciones apuntan a que esta área aporta una parte relevante del tantalio que se utiliza en la fabricación de teléfonos móviles, ordenadores y otros equipos electrónicos e industriales.