Al menos nueve soldados del Ejército de Nigeria han perdido la vida tras la explosión de un artefacto en una carretera cercana a Maiduguri, capital del estado de Borno, en el extremo nororiental del país.
El ataque tuvo lugar en la noche del domingo, cuando efectivos del 145.º Batallón de Damasak, integrado en la 5.ª Brigada del Ejército, se desplazaban desde Maiduguri hacia el bosque de Sasawa, en el vecino estado de Yobe, para participar en una operación militar. Así lo han indicado este lunes fuentes castrenses y de la Fuerza Civil de Intervención Conjunta (CJTF, por sus siglas en inglés) al diario nigeriano “The Guardian”.
Por ahora, ninguna organización armada ha asumido la responsabilidad del atentado. No obstante, un alto cargo militar citado por el mismo rotativo ha señalado a Boko Haram como principal sospechoso, al considerar que sus miembros habrían colocado durante la noche un artefacto explosivo improvisado en la vía por la que transitaba el convoy.
Las autoridades nigerianas emplean esta denominación para referirse tanto a este grupo como a su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA), que mantienen una intensa actividad en el noreste de Nigeria y en la cuenca del lago Chad, escenario de decenas de ataques en los últimos meses.
Como respuesta a esta violencia, las fuerzas de seguridad nigerianas han intensificado sus operativos en la región. El más reciente se llevó a cabo este mismo lunes, con la participación de militares y miembros de la CJTF, en el que “cinco terroristas fueron neutralizados sin ninguna víctima” entre las filas nigerianas, según informó el Ejército en la red social X. En esta operación también se logró rescatar a tres civiles que permanecían secuestrados y se incautaron fusiles de asalto, además de otros materiales.