El presidente de Siria, Ahmed al Shara, mantuvo este lunes una conversación telefónica con el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, en la que ambos coincidieron en la defensa de los derechos de la minoría kurda y en la continuidad de la lucha contra Estado Islámico. La llamada se produjo en pleno recrudecimiento de los combates de los últimos días en el país, pese al anuncio de un alto el fuego durante el fin de semana.
Según informó la Presidencia siria, Al Shara y Trump han “abordado la situación en Siria y han reafirmado su apoyo a la unidad siria y a la lucha contra el terrorismo”. En este sentido, ambos dirigentes reiteraron “la importancia de preservar la integridad territorial y la independencia de Siria, y de apoyar todos los esfuerzos encaminados a lograr la estabilidad”.
En la conversación, los dos presidentes también “enfatizado la necesidad de garantizar los derechos y la protección del pueblo kurdo en el marco del Estado sirio” y han “acordado continuar la cooperación para combatir a Estado Islámico y eliminar sus amenazas”. Estas posiciones quedaron reflejadas en un comunicado oficial difundido por la Presidencia de Siria.
Asimismo, Al Shara y Trump expresaron su “aspiración compartida de una Siria fuerte y unificada, capaz de afrontar los desafíos regionales e internacionales”. A lo largo de la llamada, trataron “diversos temas regionales, destacando la importancia de brindar a Siria una nueva oportunidad para avanzar hacia un futuro mejor”.
Detalles del acuerdo de alto el fuego
En paralelo a la conversación, siguen vigentes los términos del acuerdo de alto el fuego alcanzado el fin de semana. Dicho pacto establece que, a cambio del cese inmediato de la ofensiva del Ejército sirio en el noreste del país, la Administración Autónoma del Norte y del Este de Siria (AANES) y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) reconocerán “la transferencia administrativa y militar inmediata y completa de las gobernaciones de Deir Ezzor y Raqqa al Gobierno sirio”.
El documento también contempla la “integración de todas las instituciones civiles de la gobernación de Hasaka en las instituciones y estructuras administrativas del Estado sirio”, lo que supone un refuerzo del control de Damasco sobre estas zonas estratégicas mientras continúa la cooperación internacional contra Estado Islámico y se intenta consolidar la estabilidad interna.