El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha remitido una carta a su homólogo británico, Keir Starmer, en la que traslada que su Ejecutivo respaldaría una iniciativa para retirar al expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor de la línea de sucesión al trono del Reino Unido.
En esa misiva, difundida este lunes por la cadena pública australiana ABC, Albanese subraya que “Estas son unas acusaciones graves y los australianos se las toman en serio” y se alinea con la postura del rey Carlos III de Inglaterra, al señalar que ahora “la ley debe seguir su curso completo” y que debe acometerse una investigación “completa, justa y adecuada”.
Con este posicionamiento, Albanese se convierte en el primer jefe de Gobierno de un país de la Commonwealth que explicita su apoyo a una propuesta para excluir al expríncipe de la actual línea sucesoria.
En estos momentos, el expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del actual monarca británico, figura en octavo lugar en el orden de sucesión al trono, por detrás de los príncipes Guillermo y Enrique y de sus descendientes. Esta posición se mantiene pese a que fue despojado de sus títulos, incluido el de “príncipe”, tras las acusaciones sobre sus presuntos vínculos con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
En fechas recientes, diversos representantes políticos en el Reino Unido han reclamado al Gobierno de Starmer que promueva una norma específica para sacar a Mountbatten-Windsor de la línea de sucesión.
En paralelo, legisladores australianos ya habían elevado el año pasado una petición en el mismo sentido, después de la publicación de las memorias de Virginia Giuffre, una de las víctimas más reconocibles de los abusos sexuales atribuidos a Epstein, quien se suicidó el pasado abril.
Sin embargo, para apartar formalmente al expríncipe de la sucesión sería necesario abrir un proceso de consultas y alcanzar consensos con el resto de territorios de la Commonwealth que mantienen como jefe de Estado al monarca británico, entre ellos Australia.
El pasado jueves, Andrés Mountbatten-Windsor fue detenido en su residencia de Sandringham por agentes de la Policía del Valle del Támesis, cuerpo responsable de la zona de Windsor, en el marco de las pesquisas sobre sus lazos con el fallecido empresario y delincuente sexual convicto.
Unas once horas después de su arresto, el expríncipe quedó en libertad, mientras las autoridades prosiguen con las diligencias abiertas.