Albanese reclama el cese de la limpieza étnica de Israel en los territorios palestinos ocupados

La relatora de la ONU Francesca Albanese denuncia la "limpieza étnica" israelí en Palestina y alerta de la despalestinización irreversible de Jerusalén.

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La relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese Europa Press/Contacto/Roberto Monaldo

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La relatora especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos Ocupados, Francesca Albanese, ha vuelto a denunciar este sábado la "limpieza étnica" que, según ella, siguen realizando las autoridades israelíes en territorio palestino, ignorando sus consecuencias. En este contexto, ha reiterado su exigencia de poner fin al "genocidio" y a la ocupación, al tiempo que ha advertido del riesgo de "despalestinización" en lugares clave como Jerusalén.

En una breve pero contundente publicación en redes sociales, la representante de la ONU ha escrito: "¡ÚLTIMA HORA! Israel continuará con la limpieza étnica de Palestina por cualquier medio (bombas, hambre, terror), sin importar el costo ni los crímenes, hasta que se vea obligado a detenerse, #EndGenocide #EndOccupation #EndApartheid".

Albanese ha acompañado este mensaje con la difusión de un informe reciente de Naciones Unidas en el que un grupo de expertos expresa su inquietud por "la alteración por parte de Israel de la composición demográfica, el carácter religioso y el estatus legal de Jerusalén, bajo el pretexto de una guerra existencial contra los palestinos".

"Lo que se le está haciendo a este símbolo mundial de coexistencia espiritual y patrimonio compartido es irreversible", afirman los especialistas de la ONU, que insisten además en que la pasividad internacional ante esta situación "no es neutralidad, es complicidad".

Los expertos describen estas dinámicas como un "proyecto sistemático de ingeniería demográfica y dominación" por parte de Israel, que abarcaría desde ejecuciones extrajudiciales hasta demoliciones masivas, así como desplazamientos forzosos, aislamiento de barrios, represión policial e injerencia continuada. Todo ello, con la finalidad de "coaccionar a los palestinos para que se marchen".

"Estas no son medidas de seguridad. Son componentes de un proyecto sistemático de ingeniería demográfica y dominación para afianzar el control exclusivo judío", prosigue el documento elaborado por el grupo de expertos de la ONU, que muestra una especial alarma por lo que ocurre en la gobernación de Jerusalén.

Según los datos recogidos, entre 2021 y 2025 murieron 144 palestinos solo en esa gobernación y al menos otros 11.555 fueron arrestados, en un contexto de denuncias por detenciones arbitrarias y malos tratos. En ese mismo periodo se dictaron 2.386 órdenes de deportación y se llevaron a cabo más de 1.732 derribos de viviendas. En numerosos casos, los propios habitantes optaron por demoler sus casas para evitar multas o penas de prisión.

El informe también recoge denuncias sobre un entramado legal considerado discriminatorio, que impide a los palestinos reclamar propiedades perdidas entre 1947 y 1949, mientras que sí permite hacerlo a ciudadanos judíos israelíes, lo que sustenta desalojos en barrios como Sheikh Jarrah y Silwan.

Ante estas prácticas, los expertos de la ONU recuerdan que vulneran el Derecho Internacional Humanitario: "Tales actos constituyen graves violaciones del Cuarto Convenio de Ginebra y pueden equivaler a crímenes de guerra. Sin embargo, décadas de invocar este marco jurídico no han logrado detener las violaciones; la impunidad otorgada a Israel se ha convertido en un factor que las facilita".

En este escenario, Naciones Unidas vuelve a reclamar una reacción inmediata de la comunidad internacional, especialmente tras la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia que declara ilegal la ocupación israelí y llama a los Estados a no reconocerla ni apoyarla.

El texto concluye con una dura advertencia: "Lo que está ocurriendo refleja las empresas coloniales de siglos pasados, llevadas a cabo en tiempo real, socavando un sistema jurídico internacional plenamente desarrollado. Lo que ahora se ha borrado --la riqueza de las comunidades, el patrimonio y los derechos de Jerusalén-- no se podrá recuperar".