Alemania redobla la presión para suprimir la unanimidad en la política exterior de la UE y sortear vetos

Alemania vuelve a exigir el fin de la unanimidad en la política exterior de la UE para agilizar decisiones y evitar vetos como los vividos en la guerra de Ucrania.

2 minutos

El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, durante una rueda de prensa en Berlín. Europa Press/Contacto/Bernd Elmenthaler

Publicado

2 minutos

El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha reiterado este jueves su apuesta por reformar el sistema de toma de decisiones de la Unión Europea y suprimir la exigencia de unanimidad en los asuntos de política exterior, tras los bloqueos registrados en los últimos años al reaccionar ante crisis internacionales como la guerra en Ucrania.

“En una democracia, el principio de la mayoría es la norma y la unanimidad la excepción. Deberíamos hacer que la norma de la democracia sea también la norma en la Unión Europea”, ha afirmado el titular alemán de Exteriores durante una visita a Irlanda donde se ha reunido con su homóloga, Helen McEntee.

Wadephul ha insistido en este planteamiento alegando que la UE necesita ganar rapidez y capacidad de reacción a la hora de acordar medidas de política exterior, especialmente en lo relativo a sanciones. “Cada mes cuenta, incluso cada semana”, ha remachado, en declaraciones recogidas por la agencia DPA, para subrayar que la UE “no se puede permitir” alargar sus decisiones en el escenario internacional actual.

Un debate reabierto tras el cambio político en Hungría

El debate se ha intensificado desde que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, perdiera las elecciones legislativas el pasado día 12, momento a partir del cual diversas voces en el bloque, entre ellas la de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han llamado a aprovechar el nuevo contexto para impulsar una reforma de las normas de política exterior de la UE y evitar futuros “bloqueos sistemáticos”.

La discusión, no obstante, no es nueva: ya en 2018 Bruselas trató de convencer a los Estados miembro para abandonar la regla de la unanimidad en determinadas decisiones de Exteriores, una reforma respaldada por países como España, Alemania o Italia. Durante su presidencia rotatoria del Consejo en 2023, España organizó varias reuniones con socios europeos partidarios de este cambio, aunque el debate no ha llegado a concretarse en resultados, pese al apoyo del entonces Alto Representante de Exteriores Josep Borrell.

El Tratado de Lisboa contempla una denominada cláusula pasarela que permitiría pasar a la mayoría cualificada en el ámbito de la política exterior, pero para activar esta herramienta y modificar las reglas de funcionamiento es imprescindible, paradójicamente, la unanimidad de todos los Estados miembro.