El ministro de Exteriores alemán, Johann Wadephul, ha descartado este martes cualquier posibilidad de levantar las sanciones al crudo ruso, incluso de manera limitada en el tiempo, y ha acusado a Moscú de "estar beneficiándose de la crisis en Oriente Próximo" desencadenada tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.
Durante una reunión en Atenas con su homólogo griego, Giorgos Gerapetritis, Wadephul ha subrayado que Rusia "es una de las partes que más se beneficia de la crisis actual" y ha criticado que "el aumento del precio del petróleo y el gas" esté permitiendo a Moscú "llene sus arcas de guerra".
"Rusia no deja lugar a dudas de que quiere continuar sin cesar su guerra contra Ucrania", ha insistido el jefe de la diplomacia alemana. En este contexto, ha defendido que la UE y Alemania, junto con otros socios, deben "respaldar aún más las sanciones energéticas y recortar los ingresos de Rusia con nuevas medidas". A su juicio, "flexibilizar las sanciones ahora es, en cualquier caso, un paso en falso".
El responsable de Exteriores ha admitido que la crisis actual "requiere todo la atención posible", pero ha remarcado que "la situación en Ucrania sigue siendo la prioridad absoluta en materia de seguridad" para Berlín, pese a la tensión creciente en Oriente Próximo.
La semana pasada, el secretario de Finanzas de Estados Unidos, Scott Bessent, planteó que cualquier Estado podría adquirir de forma temporal el petróleo ruso que ya se encontrara cargado en buques y defendió que el propósito es "mejorar la oferta en el mercado mundial". Esta propuesta ya había suscitado críticas del canciller alemán, Friedrich Merz.
Las autoridades rusas, por su parte, han sostenido que el levantamiento temporal de las restricciones al crudo ruso tiene como finalidad "estabilizar el marcado energético" en plena crisis derivada de la ofensiva en Oriente Próximo, que está disparando el precio del barril de Brent.
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva, respondida por Irán y por milicias afines en la región, el estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, además de un volumen relevante de gas natural licuado y fertilizantes— registra una fuerte caída del tráfico marítimo, así como repetidos ataques contra algunos de los escasos buques que intentan atravesarlo.