El expresidente de Colombia Álvaro Uribe ha sugerido que el actual jefe de Estado, Gustavo Petro, y el aspirante presidencial de la izquierda Iván Cepeda habrían tenido un papel instigador en el asesinato del precandidato conservador Miguel Uribe.
“La Fiscalía presenta como una evidencia incontrastable que quien ordenó el asesinato de Miguel Uribe fue la Nueva Marquetalia. ¿Y dónde están los instigadores? ¿Cuánto instigó Petro? ¿Cuánto instigó Cepeda?”, afirmó Uribe en redes sociales.
Uribe también ha responsabilizado a ambos dirigentes de izquierdas de haber facilitado que los jefes guerrilleros “Jesús Santich” e “Iván Márquez” “gozaran de impunidad” en Venezuela.
“¿Dónde está Cepeda, qué sacó para que gozaran de impunidad del país para Venezuela a 'Santrich' y a 'Iván Márquez'? Por favor, compatriotas, el país no puede seguir siendo entregado al terror”, apuntó.
Como reacción, Iván Cepeda ha instado a Uribe a sustentar sus palabras ante los tribunales y no solo en el terreno mediático. “En atención a sus recientes declaraciones, le solicito que, a la mayor brevedad, presente ante la justicia las pruebas que sustenten la acusación que ha formulado en mi contra, en relación con el asesinato del senador y candidato presidencial Miguel Uribe”, planteó.
El senador ha recalcado que, dada la trascendencia de las imputaciones de Álvaro Uribe, estas deben aclararse en instancias judiciales. Ante la gravedad de las afirmaciones de Álvaro Uribe, éstas “no pueden quedar en el terreno de la insinuación ni de la descalificación pública”. “Colombia merece verdad, rigor y respeto por la vida democrática, no la propagación de señalamientos sin sustento ni la incitación al odio en el debate electoral y político”, ha remachado Cepeda, quien se presenta como candidato presidencial del Pacto Histórico a las elecciones presidenciales previstas para el 31 de mayo.
El asesinato de Uribe Turbay el 11 de agosto de 2025, perpetrado por un menor de 15 años, sacudió a Colombia y reabrió heridas colectivas vinculadas a los años más oscuros de violencia política, especialmente en las décadas de 1980 y 1990, cuando los atentados y homicidios contra figuras públicas eran habituales.
Por este crimen llegaron a ser arrestadas hasta nueve personas. Las pesquisas señalan a una estructura de sicarios como autora material de la planificación y ejecución del ataque, aunque los móviles precisos siguen sin esclarecerse. No obstante, según una exclusiva de la revista “Semana”, “El Viejo” habría confesado que detrás del atentado se encuentra Segunda Marquetalia, una de las disidencias de las FARC.