La organización Amnistía Internacional ha señalado este lunes que el Ejército de Estados Unidos “no tomó las medidas oportunas” para impedir el bombardeo contra una escuela en Minab, en el sur de Irán, que causó la muerte de 168 personas, entre ellas más de un centenar de menores, en el contexto de la guerra iniciada hace dos semanas por Israel.
“Este espantoso ataque contra una escuela, con aulas llenas de niños, es un ejemplo repugnante del precio catastrófico y totalmente predecible que están pagando los civiles durante este conflicto armado”, ha denunciado la directora de Investigación de Amnistía, Erika Guevara-Rosas.
La ONG detalla que, hasta 2016, el edificio de la escuela Shajare Tayebé estuvo integrado en las instalaciones de la Guardia Revolucionaria de Irán situadas en la zona, y recuerda que el ataque del 28 de febrero no solo impactó en el centro educativo, sino también en otras doce estructuras pertenecientes al mismo complejo.
Según las conclusiones de su propia investigación, Amnistía sostiene que las fuerzas estadounidenses habrían actuado basándose en informes de Inteligencia “anticuados” y sin cumplir con la obligación de agotar todas las vías para comprobar que el objetivo seleccionado tenía naturaleza estrictamente militar.
“Las escuelas deben ser lugares seguros y de aprendizaje para los niños. En cambio, esta escuela de Minab se convirtió en un lugar de matanza a gran escala”, lamenta Guevara-Rosas, que insiste en que Washington “podía y debía haber sabido que se trataba de un edificio escolar”.
En esa línea, la responsable de Amnistía advierte de que, si Estados Unidos no identificó el inmueble como una escuela antes de lanzar el ataque, “esto indicaría una grosera negligencia” y “un vergonzoso fallo de Inteligencia”, además de “una grave violación del Derecho Internacional Humanitario”.
Asimismo, si Washington era consciente de que el colegio estaba ubicado junto al complejo de la Guardia Revolucionaria y aun así ordenó el bombardeo sin extremar las precauciones, “esto equivaldría a lanzar de forma imprudente un ataque indiscriminado” que debería ser investigado como un “crimen de guerra”, recalca Guevara-Rosas.
Por este motivo, Amnistía reclama a las autoridades estadounidenses una investigación independiente y transparente sobre el desarrollo de la operación, subrayando que sus conclusiones deben hacerse públicas y que, si se confirman las irregularidades, se procese a los responsables. “Las víctimas y sus familias tienen derecho a la verdad”, ha subrayado.
Al mismo tiempo, la organización critica a las autoridades iraníes por la aparente proximidad entre instalaciones militares y espacios civiles, y les insta a alejar a la población de zonas que puedan convertirse en objetivos militares.
Además, reprocha a Irán la supuesta “explotación” del dolor de las víctimas, sus allegados y los supervivientes con fines propagandísticos.
MÁS DETALLES DEL ATAQUE
Amnistía indica que ha analizado material audiovisual, testimonios directos y reportes de medios de comunicación que apuntan al uso de un misil Tomahawk de fabricación estadounidense, un armamento que, remarca, es “utilizado de manera exclusiva” por el Ejército de Estados Unidos.
“La escuela fue atacada de forma selectiva como parte de un ataque contra otras doce estructuras del complejo adyacente de la Guardia Revolucionaria de Irán, lo que suscita serias preocupaciones de que pudiera haber sido blanco del ataque basándose en información de inteligencia desactualizada”, incide la organización.
La ONG advierte también de los peligros asociados al empleo de Inteligencia Artificial en este tipo de operaciones, una práctica que las propias Fuerzas Armadas estadounidenses han reconocido como herramienta para procesar grandes volúmenes de datos vinculados a sus campañas militares.
Para terminar, Amnistía censura esta “aparente dependencia de información desactualizada” por parte de Estados Unidos, al que, por sus capacidades tecnológicas y de recopilación de datos, considera plenamente capaz de haber verificado que la escuela había dejado de formar parte de instalaciones militares mucho antes del ataque, algo que, recuerda, los medios de comunicación pudieron confirmar tras el bombardeo.