La Policía de Kabul ha informado este viernes de la muerte de cuatro civiles, entre ellos mujeres y menores, en un ataque aéreo contra “viviendas civiles” en la zona este de la capital afgana. El balance incluye además 15 heridos. Las autoridades bajo control talibán atribuyen la autoría de este bombardeo a Pakistán y sostienen que forma parte de una serie de operaciones similares contra Kandahar, en el sur, y las provincias orientales de Paktia y Paktika.
“En el distrito 21 de la ciudad de Kabul, casas de civiles han sido atacadas en un bombardeo a ciegas por parte del régimen paquistaní, dejando cuatro personas, entre ellas mujeres y niños, muertas y otras 15 heridas”, ha afirmado en redes sociales el portavoz de la Policía de Kabul, Jalid Zadran.
El portavoz del Gobierno talibán, Zabihulá Muyahid, ha acusado igualmente a Islamabad de “volver a bombardear Kabul, Kandahar, Paktia, Paktika y algunas otras zonas”, calificando estos hechos como una prolongación de “sus ataques y crímenes anteriores”. “En algunos lugares ha atacado viviendas de civiles, causando la muerte de mujeres y niños”, ha denunciado, al tiempo que ha mencionado otros ataques contra “desiertos vacíos y zonas deshabitadas”.
En relación con Kandahar, Muyahid ha detallado que “el régimen militar paquistaní atacó el almacén de combustible de la aerolínea privada Kam Air, cerca del aeropuerto” de la ciudad. “La empresa suministra combustible a aerolíneas civiles y a aviones de Naciones Unidas”, ha añadido, recordando también un bombardeo previo contra otro depósito de combustible propiedad de un empresario afgano.
Por su parte, la Misión de Asistencia de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA) ha verificado la muerte de cuatro civiles y catorce heridos, “incluidas mujeres y niños”, como consecuencia de los ataques de la pasada noche en la zona de Pul-e-Charji, en Kabul.
“Seguimos pidiendo el cese inmediato de las hostilidades para evitar una mayor pérdida de vidas”, ha indicado la UNAMA, subrayando que “los civiles, principalmente mujeres y niños, siguen pagando el precio por el aumento de la violencia transfronteriza”.
La misión ha precisado en un mensaje en redes sociales que, desde el inicio de la actual escalada el 26 de febrero, ha registrado 75 civiles muertos y 193 heridos en Afganistán “a causa de los enfrentamientos armados”.
Desplazamientos masivos y crisis humanitaria en el este afgano
En este escenario, el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) ha advertido de que alrededor de 115.000 personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares en el este del país. “Afganistán hace frente a una crisis sobre otra crisis, con los civiles pagando el precio más alto”, ha lamentado el director de la ONG para el país, Jacopo Caridi.
“Todas las partes en conflicto deben ceñirse al Derecho Internacional Humanitario y garantizar la protección de los civiles y la infraestructura civil”, ha reclamado, antes de recalcar que “familias que ya estaban al límite de la supervivencia se han visto ahora forzadas a huir de sus hogares”.
“Miles de personas han encontrado refugio en campamentos temporales y con familias locales. Otras se ven obligadas a alquilar viviendas precarias que apenas pueden costear”, ha añadido. “Han perdido el acceso al agua potable, a los servicios de salud y a la educación. Necesitamos financiación urgentemente para ampliar nuestro apoyo a estas familias”, ha insistido.
El NRC pide “no olvidar” a la población afgana
La organización humanitaria calcula que más de 800 viviendas han resultado dañadas o destruidas por el actual conflicto y subraya que el país sufre de forma especial los recortes en la ayuda internacional. El propio NRC se ha visto obligado a detener programas educativos y servicios sanitarios en el este de Afganistán.
“Con el mundo sumido en el caos, los afganos no deben ser olvidados”, ha señalado Caridi. “El aumento de los precios de los alimentos y el cierre de fronteras dificultan aún más la supervivencia de familias cuyas vidas ya han sido devastadas por el conflicto”, ha concluido, según un comunicado difundido por la organización.
Los choques armados entre Afganistán y Pakistán se prolongan desde hace dos semanas, con un saldo de decenas de fallecidos y miles de desplazados, sin que por ahora se hayan abierto negociaciones formales para intentar un alto el fuego.
La actual escalada se desencadenó pocos días después de que las autoridades afganas denunciaran ante el Consejo de Seguridad de la ONU una serie de bombardeos paquistaníes en su territorio, que, según Kabul, habrían dejado más de una decena de civiles muertos. Islamabad enmarca estas operaciones como respuesta a la supuesta presencia de terroristas en suelo afgano.
El Gobierno paquistaní sostiene que sus ataques aéreos se dirigieron contra “campamentos y escondites terroristas” del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, y del grupo yihadista Estado Islámico, en represalia por los recientes atentados suicidas ocurridos en Pakistán, que en los últimos meses han causado numerosas víctimas entre la población civil y las fuerzas de seguridad.