Un hombre estadounidense de 37 años ha muerto este sábado tras recibir disparos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Minneapolis, según ha confirmado el Departamento de Policía de la ciudad. El suceso tiene lugar apenas dos semanas después de que otro agente federal acabara con la vida de una mujer en el marco de las polémicas redadas antimigratorias.
El jefe de la Policía de Minneapolis, Brian O'Hara, ha reconocido que por ahora manejan pocos datos oficiales sobre lo sucedido. “Es un hombre blanco de 37 años. Vecino de Minneapolis y creemos que es un ciudadano estadounidense”, ha señalado en una comparecencia, subrayando además que el fallecido disponía de licencia de armas.
O'Hara ha pedido a “todos” que mantengan la calma. “Reconocemos que hay mucha ira y muchas preguntas sobre lo que ha pasado, pero necesitamos que la gente siga en paz”, ha indicado, al tiempo que ha advertido de que hay “una reunión ilegal en la zona”. También ha reclamado a las agencias federales desplegadas que “actúen con la misma disciplina, humanidad e integridad que las fuerzas de seguridad”.
El Departamento de Seguridad Nacional, del que depende el ICE, ha informado de que el hombre portaba una pistola y dos cargadores. Según su versión, el incidente se produjo sobre las 09.05, hora local, durante una operación del ICE cuando un individuo se aproximó a agentes de la Patrulla Fronteriza con “una pistola semiautomática de 9mm”. “Los agentes intentaron desarmar al sospechoso, pero éste se resistió violentamente. Temiendo por su vida y la de sus compañeros, un agente disparó a la defensiva”, ha comunicado el departamento.
El estado de Minnesota permite la tenencia de armas de fuego con licencia e incluso su porte visible en la vía pública. “Los médicos presentes en el lugar le brindaron asistencia médica de inmediato, pero fue declarado muerto en el lugar”, añade el comunicado, que precisa que el hombre no llevaba documentación y que “quería causar el máximo daño y masacrar a las fuerzas del orden”.
Versión del ICE y operativo en marcha
En la misma línea, el responsable del ICE en Minneapolis, Gregory Bovino, ha insistido en que el fallecido se “resistió violentamente” cuando trataron de quitarle “una pistola semiautomática de 9 milímetros”. “Un agente de la Patrulla Fronteriza temiendo por su vida y por la vida y la seguridad de sus compañeros realizó disparos defensivos”, ha explicado ante los medios. Según Bovino, el hombre “quería hacer el máximo daño y masacrar a los agentes de las fuerzas de seguridad”.
“Entonces 200 personas se presentaron en el lugar y obstruyeron y atacaron a los agentes. Se aplicaron medidas de control de multitudes por la seguridad de los agentes”, ha relatado, al describir la reacción inmediata de los presentes tras el tiroteo.
Bovino ha precisado que el agente que disparó lleva ocho años destinado en la Patrulla Fronteriza y que estaba “altamente formado”. “El agente tenía una amplia formación como agente de seguridad de campo y agente de letalidad menor.
El jefe del ICE en Minneapolis ha indicado que todo ocurrió en el marco de una operación para detener a un extranjero, José Huerta Chuma, con antecedentes por lesiones, alteración del orden público y conducir sin carné.
Según la prensa local, los responsables del ICE habrían pedido a la Policía de Minnesota que se retirara del lugar, pero O'Hara se negó. El jefe policial ha ordenado asegurar la escena, ha suspendido permisos y ha llamado a filas a todos los agentes salvo los del turno nocturno.
Varios testigos ya han sido trasladados al Edificio Whipple, sede de dependencias estatales, para prestar declaración. Agentes de la Oficina de Detención Criminal de Minnesota se dirigen al punto del tiroteo mientras comienzan a registrarse disturbios en la zona.
Protestas, tensión en la calle y choque político
En el exterior, agentes del ICE han recurrido a gases lacrimógenos ante la concentración de personas que se ha formado en el área, en un ambiente de máxima tensión. Los manifestantes han increpado a los agentes con gritos de “¡Nazis!” y han levantado las manos para remarcar el carácter pacífico de la protesta, mientras en algunos tramos se han levantado barricadas.
El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha reclamado que sean las fuerzas estatales y locales quienes lideren la investigación. “Dejad a los investigadores que se aseguren de que haya justicia (...). El estado tiene el personal para que la gente esté segura. Los agentes feerales no deben obstruir nuestra labor”, ha escrito en redes sociales.
En otro mensaje, ha mostrado su hartazgo con la operación federal. “Minnesota está harta. Esto es repugnante. El presidente debe poner fin a esta operación. Retire a los miles de agentes violentos y sin formación de Minnesota. Ya”, ha afirmado.
El alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, se ha sumado a la petición de retirada de los efectivos federales. “¿Cuántos vecinos más, cuántos estadounidenses más tienen que morir o resultar gravemente heridos para que termine esta operación?”, ha cuestionado. “Esta operación no está generando seguridad en nuestra ciudad”, ha sentenciado.
Desde el Partido Republicano, el senador estatal Zach Duckworth ha abogado por una “pausa táctica” para rebajar la tensión. “Los líderes a todos los niveles deben evaluar esta situación por lo que es, no por lo que quisieran que fuera. Rebajemos la temperatura y la retórica”, ha reclamado en redes sociales.
Tercer tiroteo en dos semanas y presión contra la operación federal
Este viernes, miles de personas salieron a las calles de Minneapolis para denunciar los abusos que, según los organizadores, se han producido en las últimas semanas durante las operaciones del ICE. La protesta llega después de que el pasado 7 de enero otro agente federal matara a tiros a la ciudadana estadounidense Renée Nicole Good y de que, días más tarde, un venezolano resultara herido de bala en una pierna.
La jornada se enmarca en una convocatoria más amplia de huelga laboral, escolar y de consumo “para oponerse unidos a las acciones del gobierno federal contra el estado”, dentro del movimiento 'ICE Out for Good' (ICE fuera de una vez), que agrupa a más de un centenar de colectivos, entre ellos sindicatos, organizaciones de derechos civiles y entidades religiosas.
Las movilizaciones han tenido que enfrentarse a una ola de frío extremo que ha llevado los termómetros hasta los menos 23 grados centígrados. “Son -23 grados y miles aún se presentaron con fuerza en Minneapolis. Así somos nosotros”, ha destacado el alcalde Jacob Frey, que ha expresado su respaldo a las protestas.
El Gobierno de Donald Trump puso en marcha en diciembre la operación contra la inmigración 'Metro Surge' en Minnesota, que el presidente ha defendido alegando un repunte de la criminalidad. Actuaciones como la muerte de Good o la detención de un niño de cinco años han alimentado la indignación y el rechazo social en el estado.