Las autoridades nigerianas han confirmado por ahora la muerte de al menos 32 personas y un número aún no precisado de secuestrados tras una serie de ataques perpetrados por hombres armados contra, como mínimo, tres comunidades del oeste de Nigeria, en el estado de Níger, donde también fueron incendiadas decenas de viviendas.
Los asaltos se registraron en las localidades de Tunga-Makeri, Konkoso y Pissa, todas ellas situadas en el área de Borgu, según han detallado las fuentes oficiales consultadas.
“El 14 de febrero de 2026, alrededor de las 6.00 horas (hora local) se recibió un informe que indicaba que, alrededor de las 3.00 horas (hora local), presuntos 'bandidos' invadieron la aldea de Tunga-Makeri. Durante el ataque, seis personas perdieron la vida”, ha indicado el portavoz de la Policía del estado de Níger, Wasiu Abiodun, sobre el primero de los ataques en declaraciones recogidas por el diario “Punch”.
Los “bandidos”, denominación coloquial en el país, son grupos armados dedicados principalmente al secuestro y la extorsión, con presencia en todo el territorio, especialmente en el norte. Aunque el Gobierno de Nigeria los ha catalogado como organizaciones terroristas para agilizar la respuesta militar, continúan operando prácticamente sin trabas en las áreas más aisladas.
Tras este primer ataque, los agresores se desplazaron a otras zonas durante el resto del día ante la escasa oposición de las fuerzas de seguridad, prosiguiendo con la quema de casas e incluso de una comisaría de Policía. El responsable de Konkoso, Abdullahi Adamu, confirmó al menos 26 muertos en el asalto a esta localidad.
Las fuentes locales citadas por el portal Arise señalan que la cifra total de víctimas mortales aumentará, ya que se han registrado fallecidos en el tercer ataque, en Pissa, aunque por el momento no se dispone de un recuento preciso.
Por su parte, el diario nigeriano “The Sun” ha señalado que, días antes de estos incidentes, los dirigentes del Gobierno local de Borgu habían reclamado a las autoridades federales un refuerzo de la seguridad en la región, lo que podría vincular estos ataques con una posible advertencia.