La Fuerza Provisional de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) ha informado este viernes de que tres de sus efectivos han resultado heridos tras una explosión de causa aún no aclarada registrada en una de sus instalaciones en el sur del país, el tercer incidente de este tipo en apenas una semana.
“Esta tarde, una explosión en el interior de un puesto de la ONU cerca de Al Adeisse ha dejado tres miembros de las fuerzas de paz heridos, dos de ellos de gravedad. En estos momentos, todos ellos están siendo trasladados al hospital”, ha informado su portavoz, Kandice Ardiel en redes sociales, indicando que “se desconoce el origen” del suceso.
Ardiel ha subrayado que se trata de una “semana difícil para las fuerzas de mantenimiento de la paz” desplegadas en esta franja fronteriza, marcada por la muerte de tres militares indonesios desde el pasado domingo.
La representante de la FINUL, que ha deseado una “pronta” y “completa” recuperación a los uniformados heridos, ha insistido en recordar “a todas las partes su obligación de garantizar la seguridad de los miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz, entre otras cosas evitando las actividades de combate en las inmediaciones que puedan ponerlos en peligro”.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han responsabilizado este viernes al partido-milicia chií Hezbolá de lo ocurrido, al afirmar que este “lanzó un cohete que impactó en un puesto de la FINUL en la zona de Al Adeisse”.
“El análisis de la trayectoria del lanzamiento indica claramente que el ataque fue perpetrado por la organización terrorista Hezbolá”, ha defendido el Ejército israelí en un comunicado, mientras que, por ahora, el grupo chií no ha ofrecido ninguna reacción pública.
Los choques entre Israel y Hezbolá se reavivaron hace casi un mes, tras la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos contra Irán. Según las autoridades libanesas, el balance de fallecidos por los ataques israelíes ha sobrepasado ya las 1.300 víctimas.
En los últimos meses, Israel ha llevado a cabo decenas de bombardeos sobre territorio libanés pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra objetivos de Hezbolá y que, por tanto, no vulneran el acuerdo. Sin embargo, tanto el Gobierno de Líbano como la propia milicia chií han censurado estas acciones, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.