Ampliación | Ataques aéreos de Pakistán contra refugios terroristas causan 17 muertos en la frontera con Afganistán

Bombardeos selectivos de Pakistán contra TTP y Estado Islámico en la frontera afgana dejan 17 muertos y desatan una dura respuesta diplomática de Kabul.

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Ejército de Pakistán inspecciona labores de vigilancia con drones (archivo). Europa Press/Contacto/Hussain Ali

Ejército de Pakistán inspecciona labores de vigilancia con drones (archivo). Europa Press/Contacto/Hussain Ali

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Al menos 17 personas han perdido la vida, según el régimen fundamentalista talibán afgano, en una serie de bombardeos lanzados anoche por el Ejército de Pakistán contra siete enclaves identificados como “campamentos y escondites terroristas” del grupo armado Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocidos como los talibán paquistaníes, y de Estado Islámico. La ofensiva se presenta como represalia por los recientes atentados suicidas perpetrados en territorio paquistaní.

Los ataques se han concentrado en la provincia oriental afgana de Nangarhar. En el municipio de Beshud, uno de los bombardeos arrasó una vivienda en la que se encontraban alrededor de una veintena de personas. El responsable local talibán del Ministerio de Información y Cultura ha confirmado que el impacto causó al menos 17 fallecidos, entre ellos once menores, y que continúan las labores de búsqueda de los cuerpos. Otras cinco personas resultaron heridas, han sido ingresadas en un hospital y su estado es estable, según declaró a la filial en pasto de la cadena británica BBC.

Pakistán ha justificado que, “en respuesta a la crisis” derivada de los últimos ataques de los talibán paquistaníes, “ha llevado a cabo ataques selectivos basados en inteligencia contra siete campamentos y escondites terroristas pertenecientes a los talibán paquistaníes de los TTP y sus afiliados, así como a (Estado Islámico), en la región fronteriza entre Pakistán y Afganistán, con precisión y exactitud”, de acuerdo con un comunicado del Ministerio de Información y Radiodifusión paquistaní.

Las autoridades paquistaníes señalan que en las últimas semanas se han producido tres atentados suicidas en distintos puntos del país: uno en Islamabad con más de 30 muertos, otro en Bajaur con más de una veintena de fallecidos y un tercero en Bannu el pasado sábado. Islamabad afirma disponer de “pruebas concluyentes” que atribuyen estos ataques a dichos grupos armados.

El Gobierno paquistaní responsabiliza además al Ejecutivo talibán en Kabul de no actuar para impedir que su territorio sea utilizado para actividades terroristas. “El régimen talibán afgano no adoptó ninguna medida sustancial contra ellos”, han denunciado las autoridades.

En la misma nota, el Ministerio paquistaní subraya que “Pakistán siempre se ha esforzado por mantener la paz y la estabilidad en la región, pero al mismo tiempo la seguridad de nuestros ciudadanos sigue siendo nuestra principal prioridad”. Islamabad reitera también su llamamiento a la comunidad internacional para que ejerza “un papel positivo y constructivo instando al régimen talibán a cumplir sus compromisos”, algo que considera “un acto vital para la paz y la seguridad regionales y mundiales”.

Condena de Afganistán y promesa de represalia

El Ministerio de Defensa de Afganistán ha condenado “enérgicamente” los bombardeos paquistaníes, a los que acusa de haber alcanzado áreas civiles y provocado decenas de víctimas en territorio afgano. Kabul ha advertido de que “dará una respuesta apropiada y calculada en el momento oportuno”.

“El Ministerio de Defensa Nacional condena enérgicamente esta flagrante violación y crimen de la integridad territorial nacional de Afganistán y considera este acto una clara violación del derecho internacional, los principios de buena vecindad y los valores islámicos”, ha manifestado el Gobierno afgano en un comunicado difundido en redes sociales.

Las autoridades afganas han añadido que entre los objetivos atacados por el Ejército paquistaní figuraba también un centro religioso. “Los ataques contra objetivos civiles y centros religiosos son una clara evidencia de las fallas de inteligencia y seguridad del ejército pakistaní, y estos repetidos ataques nunca ocultarán sus fallas internas”, concluye el texto.

En cuanto al atentado del sábado en Bannu, tuvo lugar cuando al menos dos militares paquistaníes murieron tras la detonación de la carga explosiva que transportaba en su vehículo un suicida del TTP, durante una operación militar contra el grupo en la provincia de Jíber Pastunjua. Los soldados abatieron al conductor, pero los explosivos terminaron estallando.

La franja limítrofe con Afganistán arrastra desde hace años un alto nivel de inseguridad, marcada en especial por los ataques de los TTP, en un contexto de acusaciones cruzadas hacia India y los talibán afganos por su supuesto respaldo a la organización, extremo que tanto Nueva Delhi como Kabul niegan.

El punto álgido de la tensión se produjo en otoño del año pasado, con un intenso intercambio de fuego y bombardeos en varios sectores de la frontera durante 48 horas de violencia, los días 10 y 11 de octubre. El Ejército de Pakistán informó entonces de 23 militares muertos y 29 heridos en choques con fuerzas y combatientes afganos, además de unos 200 talibán abatidos. Los talibán afganos evitaron confirmar sus bajas y sostuvieron, en cambio, que el número de soldados paquistaníes fallecidos se acercó a 60.