El Ejército de Israel ha llevado a cabo en la madrugada de este lunes una amplia ofensiva aérea sobre territorio libanés, alcanzando incluso la capital, Beirut, donde han muerto al menos 14 personas. Esta operación se produce como represalia por el disparo de proyectiles por parte del partido-milicia chií Hezbolá, en respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, en bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel.
“El Ejército israelí está atacando con fuerza objetivos de la organización terrorista Hezbolá en todo el territorio libanés, en respuesta a los lanzamientos de cohetes contra el Estado de Israel”, ha indicado un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Telegram, remarcando que “no permitirá que la organización suponga una amenaza para el Estado de Israel y ataque a los residentes del norte”.
Las FDI han recalcado que la “responsabilidad de la escalada recae sobre” Hezbolá y han afirmado haber alcanzado a miembros “de alto rango” de la formación chií en un ataque sobre Beirut y en otro bombardeo en el sur del país.
En paralelo, las autoridades militares israelíes han ordenado la evacuación “inmediata” de los habitantes de hasta 53 localidades del sur y el este de Líbano. Entre las poblaciones afectadas figuran Maarub (Tur), Bastiyé (en el valle de Becá), Deir Amess, Mahruna y Hanine (en Bint Jbeil), así como Wadi Jilo (en Baalbek).
Según medios locales, entre ellos el diario 'L'Orient-Le Jour', los ataques israelíes han provocado hasta el momento al menos 14 fallecidos en el sur del país. Siete de ellos, todos miembros de una misma familia, han muerto en la ciudad de Tul, en el distrito de Nabatiyé; tres mujeres han perdido la vida en Shahabiyé, en la zona de Tiro; y otras cuatro personas han fallecido en Sultaniyé, en el distrito de Bint Jbeil.
El partido-milicia Hezbolá, aliado de Teherán, ha reivindicado un ataque “en venganza por la sangre pura” del líder supremo Jamenei y “en defensa de Líbano”, según ha informado la cadena de televisión Al Manar, cercana al grupo.
La organización ya había avisado la víspera de que pretendía “enfrentar la agresión estadounidense-israelí”, a la que calificó de “traicionera”, y pronosticó un “gran fracaso” para la estrategia destinada a poner fin al régimen iraní. “El problema jamás fue el programa nuclear, sino la existencia de un Estado fuerte que se vale por sí mismo, cumple con su soberanía y toma decisiones nacionales independientes, (...) que rechaza formar parte de un sistema dominado por Estados Unidos (...) y se enfrenta con firmeza a los planes sionistas-estadounidenses en la región”, subrayó en un comunicado.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha criticado el lanzamiento de proyectiles contra territorio israelí “independientemente de quién esté detrás”, al considerarlo un “acto irresponsable y sospechoso que pone en peligro la seguridad de Líbano”. En un mensaje publicado en X, ha denunciado que esta acción “da a Israel pretextos para continuar sus ataques contra” el país.
Salam ha añadido que “no permitiremos que el país se deje arrastrar a nuevas aventuras y tomaremos todas las medidas necesarias para detener a los perpetradores y proteger al pueblo libanés”, y ha convocado para las 8.00 horas (hora local) de este lunes una reunión de urgencia en el Palacio de Baabda, sede de la Presidencia.
En la misma línea, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha advertido del impacto de estos lanzamientos, sin mencionar expresamente a Hezbolá. Ha señalado que “el lanzamiento de cohetes desde territorio libanés esta madrugada tiene como objetivo todos los esfuerzos y gestiones realizados por el Estado libanés para mantener a Líbano alejado de los graves enfrentamientos militares que se están produciendo en la región”.
Aoun, que cumplió en enero su primer año al frente de la Presidencia, ha recordado los llamamientos de Beirut “a la sensatez, anteponiendo el interés nacional supremo a cualquier otra consideración” ante un posible conflicto regional. Aunque ha condenado “las agresiones israelíes contra territorio libanés”, ha avisado de que “seguir utilizando a Líbano como plataforma para guerras de apoyo que no nos incumben volverá a exponer a nuestra patria a peligros cuya responsabilidad recaerá sobre quienes han ignorado los repetidos llamamientos a mantener la seguridad y la estabilidad en el país”.
Mientras tanto, Israel ha efectuado numerosos bombardeos sobre Líbano a pesar del alto el fuego pactado en noviembre de 2024, alegando que sus operaciones se dirigen contra actividades de Hezbolá y que, por tanto, no vulnera el acuerdo. Estas acciones han sido rechazadas tanto por las autoridades libanesas como por el propio grupo chií y han recibido también condenas por parte de Naciones Unidas.
El cese de hostilidades estipulaba la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene cinco posiciones en territorio de su vecino, una presencia que Beirut y la milicia chií cuestionan abiertamente y cuyo fin exigen para cumplir plenamente el pacto.