Un ataque aéreo israelí contra un "cuartel general" del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha provocado al menos dos fallecidos en el mayor campo de refugiados palestinos de Líbano, situado en las afueras de la ciudad de Sidón. El bombardeo se enmarca en una nueva escalada de las operaciones israelíes en territorio libanés, pese al alto el fuego acordado hace casi un año entre el Gobierno de Israel y el partido-milicia chií Hezbolá.
En un comunicado, las fuerzas israelíes han señalado que sus aviones atacaron "posiciones de Hamás" en el campo de Ain al Hilweh, instalaciones que, según han explicado, eran utilizadas por "el grupo terrorista para perpetrar ataques contra Israel". Por su parte, Hamás ha admitido que uno de los proyectiles impactó en lo que definió como un "cuartel" de su policía interna dentro del campamento.
De acuerdo con la versión israelí, "este cuartel general" "se ha utilizado durante los últimos meses para preparar actividades terroristas contra las fuerzas israelíes en territorio libanés, y presenta zonas de entrenamiento desde las cuales se planeaban ataques terroristas contra el Ejército y el Estado de Israel".
El Ejército ha recalcado que la infraestructura alcanzada se encontraba "en el corazón de una población civil, explotando cínicamente sus residentes para promover los objetivos terroristas de la organización y usándolos como escudos humanos". Asimismo, ha recalcado que "estas actividades constituyen una violación de los entendimientos entre Israel y Líbano y una amenaza para el Estado de Israel".
En la misma nota, las fuerzas israelíes han insistido en que "trabajamos para evitar el establecimiento de la organización terrorista Hamás en Líbano y seguiremos actuando enérgicamente contra los terroristas de Hamás dondequiera que operen para eliminar la amenaza a los ciudadanos del Estado de Israel y las Fuerzas Armadas".
Hamás, por su lado, ha condenado el bombardeo, que ha calificado de "un nuevo crimen añadido a la serie de continuos ataques contra nuestro pueblo palestino y una violación de la soberanía del hermano Líbano" y que, ha añadido, "refleja la insistencia del gobierno de ocupación" en referencia a Israel, "en ampliar el alcance de su agresión y desestabilizar la seguridad y la estabilidad en la región".
Los dos muertos han sido identificados como "Bilal Dib al Jatib y Muhamad Tariq Al Sawi, que fueron blanco de la mano traidora sionista en un cobarde atentado que tuvo como objetivo la sede de la fuerza de seguridad en el campamento". Fuentes citadas por el diario 'L'Orient Le Jour' han corroborado que el edificio atacado había albergado anteriormente una oficina de la Fuerza de Seguridad Conjunta Palestina, encargada de velar por la seguridad y el orden en el campo, en el barrio de Hittine.
ATAQUES EN EL VALLE DE LA BECÁ DEJAN SEIS MUERTOS Y 25 HERIDOS
Horas después, el Ejército israelí ha dado cuenta de un nuevo bombardeo contra un cuartel de Hezbolá en Baalbek, en el valle de la Becá, "empleado para promover complots terroristas contra las fuerzas del Ejército y el Estado de Israel". Según la información difundida por el diario 'L'Orient Le Jour', esta ofensiva habría dejado al menos una docena de muertos y más de 30 heridos.
Entre los fallecidos en estos ataques figura, de acuerdo con el mismo medio, un comandante de la formación chií libanesa, hijo de uno de sus fundadores, identificado como Hussein Mohammad Yaghi.
Previamente, el Ejército israelí había denunciado en redes sociales que "la organización terrorista Hezbolá coloca sistemáticamente sus activos en el corazón de las poblaciones civiles, contrariamente a los entendimientos y explotando cínicamente a los residentes y utilizándolos como escudos humanos para promover los objetivos terroristas de la organización".
Asimismo, las Fuerzas Armadas israelíes han subrayado que "la actividad terrorista en la sede atacada constituye una violación de los entendimientos entre Israel y el Líbano y una amenaza para el Estado de Israel".
La agencia oficial de noticias libanesa NNA ha confirmado el ataque en Baalbek, así como otros bombardeos israelíes en las localidades de Qasr Naba y Tamnin al-Tahta, también en el valle de la Becá. El balance provisional de esta serie de ataques asciende, según este organismo, a seis muertos y 25 heridos.
No obstante, la NNA ha advertido de que los equipos de emergencia continúan las labores de búsqueda y rescate en la zona, por lo que la cifra de víctimas mortales y heridos podría incrementarse en las próximas horas.
En los últimos meses, Israel ha llevado a cabo decenas de bombardeos en territorio libanés pese al alto el fuego sellado en noviembre de 2024, alegando que actúa contra la infraestructura y las operaciones de Hezbolá y defendiendo que, por ello, no vulnera el acuerdo. Tanto el Gobierno de Beirut como la milicia chií han rechazado estos argumentos y han criticado con dureza las incursiones, que también han sido objeto de condena por parte de Naciones Unidas.
El alto el fuego, pactado tras meses de enfrentamientos vinculados a los ataques del 7 de octubre de 2023, establecía la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí mantiene todavía cinco posiciones en territorio libanés, una presencia cuestionada por las autoridades del país y por el grupo chií, que reclaman el desmantelamiento completo de ese despliegue.