Ampliación | Bruselas enviará a una comisaria a la Junta de Paz de Trump pero insiste en que la UE no se integrará en el órgano

La UE enviará a Dubravka Suica a la Junta de Paz de Trump en Washington, pero mantiene sus dudas legales y rehúsa convertirse en miembro del órgano.

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen Europa Press/Contacto/Wiktor Dabkowski

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La Comisión Europea ha anunciado que la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, acudirá a la próxima reunión de la Junta de Paz prevista para el 19 de febrero en Washington, después de que hasta ahora las instituciones europeas se hubieran negado a sumarse a la iniciativa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para intentar establecer una paz en Gaza.

En una rueda de prensa en Bruselas, el portavoz comunitario Guillaume Mercier ha evitado concretar el estatus exacto con el que la UE participará en la cita, aunque sí ha precisado que Suica estará presente en la reunión de esta semana “en la parte específicamente dedicada a Gaza”, quedando fuera de las discusiones sobre otros asuntos.

Al mismo tiempo, ha recalcado que la asistencia de la comisaria no implica que la Comisión Europea “no se convierte en miembro de la Junta de Paz”, delimitando su participación al marco de “su compromiso de larga data con la aplicación del alto el fuego en Gaza” y al objetivo de “formar parte de los esfuerzos internacionales destinados a apoyar la reconstrucción y la recuperación” tras los ataques de Israel en Gaza.

“Más allá del estatus de participación en la Junta de Paz, lo que importa es lo que la UE puede aportar a los debates, y tenemos un papel importante que desempeñar. Contamos con experiencia, ya disponemos de un apoyo financiero significativo, y es en este contexto en el que queremos participar en esas discusiones”, ha señalado por su parte el portavoz de Exteriores Anouar El Anouni, reforzando el mensaje de que Bruselas quiere influir en el contenido de las conversaciones sin asumir un papel de miembro pleno.

Suica viajará a Washington como comisaria responsable del Mediterráneo y en representación del compromiso de la UE con los esfuerzos para lograr la paz en Gaza, además de para poner en valor la contribución europea a la región, dado que el bloque comunitario es “el mayor donante” de ayuda destinada a Palestina.

El Anouni ha explicado también que la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, mantiene contactos con los ministros de Exteriores de los Veintisiete para definir qué puede aportar la Unión a la estabilización de Gaza. Al mismo tiempo, ha reiterado las reservas que mantiene el bloque respecto a la “configuración estatuaria” de la Junta de Paz, especialmente por lo que se refiere a su alcance y competencias.

“Serias dudas” sobre el encaje con la ONU y el Derecho de la UE

Hasta la fecha, tanto la Comisión Europea como los Estados miembro habían rechazado integrarse en la Junta de Paz, alegando “serias dudas” sobre “la compatibilidad” de la propuesta de la Administración Trump con la Carta de Naciones Unidas, su sistema de gobernanza y su campo de actuación.

Entre las reservas expresadas figuran cuestiones de formato, dado que participan más países de los que la Unión Europea preveía inicialmente, así como interrogantes jurídicos sobre su encaje con el marco de la ONU y con el Derecho de la Unión Europea. Preocupa, en particular, que Trump haya planteado que el organismo tenga carácter permanente y pueda intervenir como mediador en otros conflictos, una función que ya desempeña Naciones Unidas.

Pese a todo, el 19 de febrero se celebrará en Washington una nueva reunión de la Junta de Paz para congregar a los líderes que integran este órgano internacional, compuesto por 27 “miembros fundadores”. Entre ellos figuran dos Estados miembro de la UE, Bulgaria y Hungría, mientras que Italia participará en calidad de observadora.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había sido invitada a la cita de esta semana en la capital estadounidense, pero declinó asistir, recordando las dudas que persisten en Bruselas sobre el encaje legal del proyecto, especialmente por la intención de Trump de convertir la Junta de Paz en una estructura con capacidad para mediar en otras guerras.