Ampliación | Carlos Chamorro afirma que la captura de Maduro desató un estado de paranoia en Ortega

Carlos F. Chamorro alerta de la paranoia en el régimen de Ortega tras la captura de Maduro y del brutal deterioro de la libertad de prensa en Nicaragua.

5 minutos

El periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro. Rober Solsona - Europa Press

El periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro. Rober Solsona - Europa Press

Comenta

Publicado

5 minutos

Más leídas

El veterano periodista nicaragüense Carlos Fernando Chamorro sostiene que, aunque Nicaragua parece quedar al margen de la reciente estrategia de presión de Estados Unidos sobre otros países de la región, lo sucedido en Venezuela ha provocado un cierto "estado de paranoia" en el presidente Daniel Ortega y en su esposa, Rosario Murillo, al percibir que "se los pueden llevar en el saco y no hay ningún aliado internacional que va a protegerlos".

"La extracción, o como se le quiera llamar, la intervención militar de Estados Unidos que sacó a Nicolás Maduro el 3 de enero, provocó un estado de paranoia en la dictadura de Nicaragua", explicó este lunes durante la presentación en Madrid del informe "20 años del desmantelamiento de la libertad de prensa en Nicaragua", elaborado por Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Hijo de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, el periodista remarcó que la captura de Maduro fue interpretada por el binomio Ortega-Murillo como una advertencia de que la Administración "impredecible" de Donald Trump podría actuar también contra ellos, sin que ningún socio internacional, ni siquiera China o Rusia, se movilice para frenarlo.

Chamorro relató que, el mismo día de la detención de Maduro, Rosario Murillo, que ejerce como copresidenta de Nicaragua junto a Ortega tras la reforma constitucional de febrero de 2025, organizó de forma reservada una reunión de urgencia para instaurar "un estado de alerta, de vigilancia y persecución" con el fin de contener cualquier posible reacción interna derivada de lo ocurrido en Venezuela.

Al mismo tiempo, lanzó una advertencia a la oposición nicaragüense, a la que describió como muy atomizada y dividida, sobre las expectativas ante un eventual movimiento de Washington contra Managua, subrayando que una hipotética acción de Estados Unidos "no necesariamente quiere decir que eso va a desmantelar la dictadura, a restablecer la libertad y a abrir camino para una transición democrática".

En su análisis, Chamorro insistió en que "la política de la actual Administración de Estados Unidos, el tema de la democracia o la dictadura no es necesariamente su foco principal de interés, que es lo que ocurre en Nicaragua. Nicaragua en todos esos indicadores aparece como el país donde se ha desmantelado más la democracia".

Entre esos parámetros se encuentra el índice de libertad de prensa que Reporteros Sin Fronteras aplica a 180 Estados. En esa clasificación, Nicaragua figura en el puesto 172, desplazando a Cuba como el país más hostil de América Latina para el ejercicio del periodismo, y quedando por debajo de Rusia o Birmania, al mismo nivel que China, Irán, Corea del Norte o Vietnam.

Para el fundador del diario "Confidencial", "hay un doble espejo, el del régimen y, por el otro lado, el de la oposición nicaragüense que está en el exilio también y sí tiene presencia en Nicaragua, pero muy silenciosa porque no se puede expresar de ninguna manera".

Chamorro se preguntó, en referencia a la actuación de Washington en Caracas: "Si en Venezuela la Administración Trump excluyó a la oposición venezolana que ganó las elecciones de 2024 con Edmundo González y María Corina Machado, ¿qué puede pasar en Nicaragua donde la oposición tiene menos articulación, menos fuerza y está más dispersa?".

La posición de Nicaragua en la agenda de Estados Unidos

En este contexto, subrayó que Nicaragua carece de grandes recursos naturales estratégicos, como el petróleo de Venezuela, y tampoco atraviesa un colapso económico, factores que explican por qué la Administración estadounidense, que "no necesariamente está enfocada en apoyar procesos de transición a la democracia", no la sitúa entre sus prioridades exteriores, a diferencia de Cuba o la propia Venezuela.

Recordó que Nicaragua exporta a Estados Unidos bajo el paraguas del Tratado de Libre Comercio y que buena parte de su economía depende de las remesas de la diáspora, que suponen el 30% del PIB. "Es obvio es prioritario Venezuela, que se ha convertido en un régimen autoritario tutelado por Estados Unidos", afirmó.

Pese a ello, considera que "sí puede ocurrir algo y puede ser algo imprevisible" si se observa el modo de actuar del presidente Donald Trump. A su juicio, "Nicaragua no está en un orden de prioridades, pero tampoco es que está completamente fuera de esa agenda y de esa dinámica".

El periodista añadió que la resistencia del actual régimen nicaragüense también se explica por el "vacío político latinoamericano y europeo" en su entorno, un espacio que en el caso venezolano "ha llenado la acción de fuerza de Donald Trump".

En su intervención, sostuvo que "es razonable argumentar que esta dictadura no es sostenible, que este régimen personalista, familiar, no es sostenible, por mucho que la economía todavía funcione hoy con cierta estabilidad, y que las purgas internas, que tampoco han provocado una fractura del régimen, también le puede pasar factura en cualquier momento y podemos tener algunas situaciones de crisis".

Libertad de prensa bajo asedio

Durante el acto, también tomó la palabra Maryórit Guevara, coautora del informe y obligada a abandonar Nicaragua por su labor profesional. Explicó que los ataques contra la prensa independiente tienen un impacto específico sobre las mujeres periodistas, que sufren con frecuencia violencia de carácter sexual, tanto física como simbólica a través de las redes sociales, tal y como ella misma ha experimentado.

"Las agresiones no solo son políticas, también son sexuales, simbólicas y digitales. Hay campañas de difamación con sesgo de género, ataques a la reputación vinculada a nuestra vida personal, amenazas específicas que buscan disciplinarnos desde el miedo", denunció.

Guevara subrayó que "el desmantelamiento de la libertad de prensa en Nicaragua no es un recuento de hechos, es en realidad la historia de cómo la dictadura de Daniel Ortega y de Rosario Murillo han intentado de forma sistemática, planificada y sostenida durante dos décadas despojar a Nicaragua de su voz".

En estas dos décadas, detalló, el país ha pasado de contar con un "ecosistema mediático diverso" a convertirse en un espacio donde informar puede costar la libertad, el exilio o incluso la vida. "Más de 309 periodistas hemos sido forzados al exilio y el 65% del territorio nacional se ha convertido en un desierto informativo sin acceso a información independiente", lamentó.

La reportera situó el punto de quiebre en abril de 2018, con la represión de las protestas contra el Gobierno, "que dejó más de 355 personas asesinadas", entre ellas el comunicador Andy Gaona, abatido mientras cubría las movilizaciones. "Su muerte no solo fue un crimen, fue un mensaje, un intento de imponer el silencio a través del terror", recordó.

Guevara precisó que el exilio de esos 309 periodistas —con al menos una veintena de redacciones trabajando desde fuera del país— ha obligado a muchos a abandonar la profesión o a compaginarla con otros oficios ajenos a la comunicación para poder subsistir en sus lugares de acogida.

"Muchas y muchos sostenemos este trabajo desde la informalidad, desde el riesgo constante, desde la incertidumbre", explicó, resaltando, pese a todo, que el periodismo en el exilio se ha convertido en "uno de los pocos contrapesos frente a la propaganda oficialista".