Ampliación | Cuba rechaza albergar bases militares extranjeras y niega apoyar actividades hostiles contra EEUU

Cuba desmiente a Trump: niega albergar bases militares extranjeras, apoyar terrorismo o actividades hostiles y se abre a cooperar con EEUU.

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El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Europa Press/Contacto/Bianca Otero

El ministro de Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Europa Press/Contacto/Bianca Otero

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El Gobierno de Cuba ha desmentido este domingo las acusaciones lanzadas por la Administración de Donald Trump sobre un supuesto respaldo o financiación a organizaciones terroristas, así como la presencia en la isla de instalaciones militares de otros estados. Washington utiliza estos señalamientos como argumento de presión para forzar un entendimiento con las autoridades cubanas y, el pasado viernes, dio un paso más al amenazar con imponer aranceles a cualquier país que suministre crudo a La Habana.

En un comunicado oficial, el Ejecutivo cubano ha recalcado que “Cuba declara categóricamente que no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas. Nuestro país mantiene una política de tolerancia cero frente a la financiación del terrorismo y el lavado de dinero, y está comprometido con la prevención, detección y enfrentamiento de actividades financieras ilícitas, en consonancia con los estándares internacionales”.

El Ministerio de Exteriores de la isla, que ha condenado el terrorismo “de manera inequívoca”, ha subrayado que “cualquier interacción pasada que haya involucrado a personas posteriormente designadas como terroristas ocurrió únicamente en contextos humanitarios limitados, vinculados a procesos de paz reconocidos internacionalmente, a solicitud de sus respectivos gobiernos, de manera plenamente transparente”.

En la misma declaración, la Cancillería ha rechazado también que en territorio cubano existan “bases militares o de inteligencia extranjeras” y ha mostrado su desacuerdo con “la caracterización de ser una amenaza para la seguridad de Estados Unidos”. Ha añadido que “tampoco ha apoyado ninguna actividad hostil contra ese país ni permitirá que nuestro territorio se utilice contra otra nación”, tras reiterar su “compromiso de cooperar con” las autoridades estadounidenses y con otros gobiernos para “fortalecer la seguridad regional e internacional”.

La diplomacia cubana ha reiterado igualmente su disposición a “reactivar y ampliar la cooperación bilateral con Estados Unidos para hacer frente a amenazas transnacionales compartidas”, entre ellas el terrorismo, el narcotráfico, la prevención del blanqueo de capitales, la trata de personas y los desafíos de ciberseguridad. No obstante, ha dejado claro que no renunciará “jamás a la defensa de su soberanía y la independencia”.

En este contexto, el Ministerio encabezado por Bruno Rodríguez ha señalado que “Cuba propone renovar la cooperación técnica con Estados Unidos (...) y continuará fortaleciendo su marco jurídico para respaldar estos esfuerzos, consciente de que cuando ha existido voluntad de las partes, se ha podido avanzar en estos frentes”.

Por ello, la parte cubana sostiene que ambos países y sus sociedades “se benefician del compromiso constructivo, la cooperación conforme a la ley y la coexistencia pacífica”. En la nota, La Habana insiste en que “Cuba reafirma su disposición a mantener un diálogo respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles con el Gobierno de Estados Unidos, basado en el interés mutuo y el Derecho Internacional”.

Trump anticipa un posible entendimiento con La Habana

La respuesta de Cuba se produce después de que el presidente estadounidense definiera recientemente a la isla como “una nación fallida” y reiterara que atraviesa una crisis “humanitaria” que, a su juicio, se agravará al no contar ya con el respaldo de Venezuela.

Desde su residencia de Mar-a-Lago, Trump declaró que “estamos hablando con las personas más importantes de Cuba. Veremos qué pasa (...) Creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba”.

El mandatario norteamericano ha vuelto a incidir en la situación interna del país caribeño, subrayando que su prioridad es atender a quienes residen en Estados Unidos y “fueron tratadas horriblemente por Cuba” para “que puedan volver” y reencontrarse con sus familias.