Ampliación | Damasco defiende en Alepo una operación limitada y niega motivaciones étnicas

Damasco sostiene que la ofensiva en barrios kurdos de Alepo es limitada y niega fines étnicos, mientras las FDS denuncian crímenes y piden una investigación.

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Imagen de combates en Seij Maqsud (Siria) Stringer / Xinhua News / ContactoPhoto

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El Gobierno sirio ha defendido este sábado que la actual intervención de sus fuerzas de seguridad en los barrios de población kurda de Alepo tiene un alcance acotado y que en ningún caso está dirigida de forma específica contra esta comunidad.

Las zonas de Ashrafié y, especialmente, Seij Maqsud, llevan varios días convertidas en escenario de intensos enfrentamientos con las milicias kurdo-árabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y la “policía” kurda, los Asayish, tras el fracaso de los intentos de integrar a estos actores —las fuerzas de seguridad “oficiosas” de la región autónoma del noreste— en la estructura de seguridad del Estado.

“Es una operación de alcance limitado y específica, restringida en alcance y objetivos”, ha recalcado el Ministerio de Exteriores sirio en un comunicado, en el que subraya que las actuaciones se han llevado a cabo “en consonancia con el compromiso del Estado sirio con la transparencia, el estado de derecho y los principios de no discriminación con el objetivo de restablecer el orden público y proteger a los civiles”.

El departamento acusa a las Unidades de Protección Popular (YPG, núcleo de las FDS) de “reiteradas violaciones de los acuerdos de seguridad” firmados con Damasco en abril de 2025 y que “se deterioraron posteriormente debido a reiteradas violaciones”. Desde el noreste del país, tanto las FDS como la autoridad política de la zona responsabilizan al Gobierno central de no haber atendido sus reclamaciones de establecer una federación.

Frente a estas críticas, Exteriores insiste en que la intervención “no constituye una campaña militar, no implica ningún cambio demográfico ni se dirige contra ningún grupo de población por motivos étnicos o religiosos” y que se circunscribe únicamente a “grupos armados específicos que operan al margen de cualquier marco de seguridad acordado”.

El Ejecutivo sirio, que considera a los kurdos “parte integral de la comunidad nacional”, asegura haber dado “máxima prioridad a la protección de la población civil mediante el establecimiento de puntos de respuesta avanzados y la apertura de corredores humanitarios seguros, en cooperación con organizaciones humanitarias”.

“El gobierno comenzará a inspeccionar las zonas afectadas y a retirar los restos explosivos de guerra como paso preparatorio para el restablecimiento de la normalidad en la vida civil”, añade el comunicado del Ministerio.

Las FDS sostienen, en cambio, que los choques en Seij Maqsud prosiguen y que el anuncio del Ejército sirio sobre el cese de las operaciones en el barrio es un mero ardid, al tiempo que denuncian el bombardeo de un hospital con pacientes en su interior. El portavoz Farad Shami acusa además a las fuerzas gubernamentales de la ejecución “a sangre fría” de una combatiente, cuyo cadáver habría sido arrojado desde un segundo piso en “un acto salvaje que expone su completo desprecio por la humanidad y las leyes de la guerra”.

Shami responsabiliza igualmente a fuerzas leales a Damasco de utilizar a civiles en grabaciones difundidas en redes sociales, presentándolos como si fueran integrantes de las FDS. “Han secuestrado a docenas de jóvenes civiles tras separarlos a la fuerza de sus familias cuando salían del barrio de Sheij Maqsud y los han obligado después a desfilar ante los medios de comunicación presentándolos falsamente como combatientes de nuestras fuerzas”, ha denunciado.

Las FDS han descrito estas prácticas como “criminales” y “actos sistemáticos de genocidio”. “Literalmente es una repetición de los mismos crímenes perpetrados por estas facciones en las regiones costeras y en Sueida”, ha añadido el portavoz.

En su llamamiento final, Shami urge a la comunidad internacional a poner en marcha de inmediato una investigación, a condenar públicamente los hechos y a llevar ante la justicia a los responsables como criminales de guerra.

Por su parte, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Londres y una red de informantes sobre el terreno, ha informado de la muerte de 20 personas durante la jornada del sábado en distintos puntos del país.

Según esta organización, hasta cinco personas han perdido la vida en el barrio de Ashrafié de Alepo en operaciones atribuidas al Ministerio de Defensa, mientras que 14 uniformados han muerto en choques con las fuerzas policiales kurdas, Asayish, en Seij Maqsud, Ashrafié y Bani Zaid, también en Alepo. Una víctima más ha fallecido por el impacto de un proyectil de artillería en Sheij Maqsud.