Las milicias kurdas y árabes del noreste de Siria y el Gobierno de Damasco han hecho público este viernes un alto el fuego que establece, como eje central, un "entendimiento" en el plano militar y político. El acuerdo contempla la esperada incorporación gradual de los combatientes a la estructura del Ejército sirio y la integración de las instituciones kurdas del noreste en el marco estatal sirio.
El pacto, difundido inicialmente por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y ratificado después por la agencia oficial SANA, recoge de forma literal la "integración gradual de las fuerzas militares y administrativas de ambas partes". Se trata de un paso clave tras varias semanas de choques armados entre el Ejército sirio y las FDS, que han venido actuando como brazo militar de la región autónoma del noreste del país.
La falta de avances en este proceso de integración había sido el detonante de los últimos enfrentamientos, los más intensos desde el relevo político en Siria a finales de 2023, cuando el presidente Bashar al Assad fue derrocado tras una ofensiva relámpago encabezada por el actual jefe del Estado y antiguo dirigente yihadista Ahmed al Shara.
Desde ese cambio de poder, la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AANES) insiste en que los derechos y la identidad de la población kurda y de otras minorías de la zona queden blindados en la Constitución, más allá del decreto promulgado por Al Shara hace dos semanas en este sentido.
Según el texto difundido este viernes por las FDS, el acuerdo "estipula la retirada de las fuerzas militares de los puntos de contacto, el despliegue de las fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior en los centros urbanos de Hasaka y Qamishli".
El documento subraya además "el inicio del proceso de integración de las fuerzas de seguridad en la región y la formación de una división militar compuesta por tres brigadas de las FDS, además de la formación de una brigada de Kobane dentro de una división bajo la gobernación de Alepo".
El entendimiento contempla igualmente la incorporación de las estructuras administrativas de la AANES en las instituciones del Estado sirio, con la estabilización de los puestos de sus empleados públicos. También aborda el reconocimiento de derechos civiles y educativos para la comunidad kurda y facilita el regreso de las personas desplazadas a sus localidades de origen.
"El acuerdo busca unificar el territorio sirio y lograr la plena integración en la región mediante el fortalecimiento de la cooperación entre las partes involucradas y la unificación de esfuerzos para la reconstrucción del país", señalan las FDS en su comunicado, difundido a través de redes sociales.
Este nuevo alto el fuego se apoya en el anuncio preliminar realizado el pasado 18 de enero por Al Shara, en el que se otorgaba a Damasco el control total de los enclaves estratégicos de la región semiautónoma del noreste, en concreto Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka, a cambio de la integración de las fuerzas kurdas en el aparato estatal.
En virtud de lo acordado, el Ejecutivo sirio asumirá también la gestión de los campamentos donde se encuentran familiares de miembros de la organización yihadista Estado Islámico, hasta ahora bajo custodia kurda, y se compromete a ofrecer a Estados Unidos plena colaboración en la lucha contra las células del grupo terrorista, en la que las milicias kurdas siguen siendo un aliado clave de Washington.
Pese a ello, desde aquel primer anuncio de enero, ambas partes habían venido acusándose mutuamente de vulnerar los términos del acuerdo inicial, lo que ahora se intenta reconducir con este nuevo marco de alto el fuego e integración.