Ampliación | El Ejército sirio entra en Deir Hafer tras la salida de las fuerzas kurdo-árabes

El Ejército sirio toma Deir Hafer tras la retirada de las FDS, en plena escalada de acusaciones cruzadas y bloqueo del acuerdo de integración kurda.

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Imagen de archivo de mimebros de las fuerzas de seguridad interna de Siria desplegados a la entrada del barrio de Seij Maqsud, en Alepo (norte) Europa Press/Contacto/Stringer

Imagen de archivo de mimebros de las fuerzas de seguridad interna de Siria desplegados a la entrada del barrio de Seij Maqsud, en Alepo (norte) Europa Press/Contacto/Stringer

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El Ejército de Siria ha informado este sábado de que ha pasado a controlar la localidad de Deir Hafer poco después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) confirmaran su retirada del área, en el marco de las iniciativas para reducir la tensión tras los recientes enfrentamientos en las inmediaciones de la ciudad de Alepo.

“El Ejército ha tomado el control total de la ciudad de Deir Hafer en la zona rural del este de Alepo”, ha indicado el mando sirio en un comunicado publicado por la agencia oficial de noticias del país, SANA, poco después de que el comandante de las FDS, Mazloum Abdi, anunciara su retirada de la zona.

“Basándonos en los llamamientos de países amigos y mediadores”, indicó Abdi, “y en nuestra demostración de buena fe para completar el proceso de integración y nuestro compromiso de aplicar los términos del acuerdo del 10 de marzo, hemos decidido retirar nuestras fuerzas mañana a las 7.00 horas de las actuales zonas de contacto al este de Alepo, que han estado bajo ataque durante dos días, hacia un redespliegue en zonas al este del Éufrates”.

Damasco alerta de que “persiste el peligro” sobre Alepo

El anuncio de Abdi ha coincidido con una nueva advertencia del Ejército sirio, que sostiene que “persiste el peligro para Alepo”, pese a “los intentos de algunos mediadores por intervenir y eliminar las amenazas en la región”. Según sus fuentes, se ha detectado la entrada desde Irak de un destacado miliciano vinculado al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) “para liderar las operaciones” en Alepo.

El Mando de Operaciones del Ejército ha asegurado en otro comunicado, también difundido por SANA, que “las milicias terroristas de las FDS y el PKK han desplegado un gran número de drones iraníes”, dentro de su “preparación para nuevos ataques contra la población civil”, y ha afirmado haber “observado la llegada de nuevos grupos de milicias”, así como de “remanentes del antiguo régimen”.

En este contexto, ha recalcado que está “trabajando para proteger a los civiles en la zona que las FDS y sus aliados utilizan como plataforma de lanzamiento para sus operaciones militares contra la población siria”, subrayando que “defenderá a la población civil y preservará la soberanía” del país.

Las FDS denuncian una campaña de “mensajes maliciosos”

Las Fuerzas Democráticas Sirias han rechazado de plano las acusaciones de Damasco. “Las autoridades de Damasco siguen difundiendo mentiras sistemáticas sobre la posesión de drones iraníes por parte de nuestras fuerzas o la presencia de combatientes extranjeros en sus filas”, han señalado en un comunicado difundido en redes sociales.

“Estas afirmaciones forman parte de una campaña deliberada de desinformación con mensajes maliciosos dirigidos a actores internacionales específicos, en un claro intento de empañar la reputación de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y socavar su papel, y en un esfuerzo desesperado por sabotear sus relaciones con socios y organismos internacionales”, han añadido.

Los choques de la semana pasada comenzaron después de que el Gobierno de Damasco y las FDS no consiguieran avances en sus contactos para cerrar un acuerdo definitivo sobre la integración de las fuerzas kurdas y el encaje de las autoridades semiautónomas kurdas en el futuro político del país, tras la caída en diciembre de 2024 del régimen de Al Assad.

En marzo de 2025, Abdi y el actual presidente de transición, Ahmed al Shara, suscribieron un pacto que preveía la reintegración de todas las instituciones civiles y militares en las zonas autónomas kurdas —incluidas las FDS— bajo la autoridad del Estado central, además de establecer un alto el fuego a escala nacional. Sin embargo, las diferencias sobre la implementación del proceso de integración han bloqueado hasta ahora su aplicación efectiva.