El Ejército sirio y las milicias kurdo-árabes de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) han anunciado la reanudación de sus choques armados, en esta ocasión en la localidad de Maskana, situada al este de Alepo. Por el momento, los incidentes han dejado dos soldados sirios muertos y un número indeterminado de bajas entre los combatientes de las FDS.
Tras comunicar la muerte de sus militares en lo que calificó como un ataque de las FDS, el Ejército sirio responsabiliza a las milicias de la escalada actual. Por su parte, las FDS sostienen que los combates en Maskana son “el resultado de violaciones cometidas por el Gobierno de Damasco de los términos del acuerdo negociado por la comunidad internacional”.
El pacto contemplaba la retirada progresiva de las FDS —consideradas el Ejército “oficioso” de la región semiautónoma del noreste de Siria, de mayoría kurda— de varias áreas al este de Alepo para que las fuerzas gubernamentales asumieran el control. Sin embargo, las milicias denuncian que los soldados sirios han comenzado a entrar en estas zonas antes de que concluyera la salida de todos sus efectivos, lo que habría incrementado el riesgo de choques directos.
Las FDS han informado asimismo de nuevos choques en Dibsi Afnan, al oeste de Raqqa, “tras un traicionero ataque de facciones del gobierno de Damasco en clara violación del acuerdo”. Según su versión, el gobierno de Damasco “desplegó convoyes militares, armamento pesado y tanques en la zona antes de que se completara la retirada y atacó a nuestros combatientes, lo que provocó la muerte de varios de ellos”.
Además, las milicias kurdas acusan al Ejército sirio de vulnerar de nuevo el pacto al lanzar operaciones al sur de la región de Al Taqba, “que estaba fuera del alcance del pacto”. La agencia oficial siria ha confirmado que las tropas gubernamentales se encuentran desplegadas en el área y que avanzan hacia Tabqa ciudad, en la zona rural occidental de Raqqa, “donde tomaron el control de yacimientos petrolíferos y comenzaron a avanzar hacia el aeropuerto”.
En este contexto, el mando militar sirio ha lanzado un mensaje directo a los combatientes de las FDS: “A todos los elementos de las FDS, quien quiera seguridad debe irse ahora, ya que los eventos se están acelerando, y quien se retire ahora se ahorrará mucho mañana”.
Tras confirmar la muerte de sus soldados, el Ejército sirio ha declarado área restringida la franja situada al oeste del río Éufrates y acusa a integrantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de cooperar con las FDS en las operaciones contra sus fuerzas.
El PKK, principalmente activo en Turquía y actualmente en proceso de disolución, está catalogado por Ankara como “grupo terrorista” tras cuatro décadas de conflicto, y mantiene lazos ideológicos con las Unidades de Protección Popular (YPG), núcleo principal de las FDS.
El Ejército sirio ha pedido a los combatientes kurdos que se desvinculen de estos vínculos: “No se conviertan”, ha pedido el Ejército sirio, “en combustible para proyectos que vienen de Qandil que no les conciernen, porque la tierra pertenece a su gente y el futuro pertenece a aquellos que toman la decisión correcta”. Qandil es considerada la cuna del PKK.
En un comunicado anterior, las FDS han rechazado estas acusaciones y sostienen que no hay miembros del PKK combatiendo en Siria, asegurando que se trata de una “información maliciosa” difundida por las autoridades de Damasco.