Ampliación | El exjefe de gabinete de Starmer se disculpa por impulsar a Mandelson como embajador en Estados Unidos

McSweeney asume un grave error al impulsar a Mandelson como embajador en EEUU pese a sus lazos con Epstein y defiende que la decisión final fue de Starmer.

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Morgan McSweeney, el que fuera jefe de gabinete del primer ministro, Keir Starmer Europa Press/Contacto/Ioannis Alexopoulos

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Morgan McSweeney, antiguo jefe de gabinete del primer ministro británico, Keir Starmer, compareció este martes ante una comisión parlamentaria para disculparse y admitir que fue un error haber confiado en el exembajador de Reino Unido en Estados Unidos Peter Mandelson, pese a sus vínculos con el delincuente sexual Jeffrey Epstein.

“Lamento si esta controversia ha contribuido a causar más daño o angustia. He dedicado gran parte de mi vida laboral, en cada puesto que he ocupado, a intentar hacer de este país un lugar más justo, fuerte y próspero”, declaró ante la comisión de Exteriores, subrayando el impacto político y personal del caso.

Ante los diputados, McSweeney explicó que propuso a Mandelson para el cargo porque consideraba que su “experiencia, relaciones y habilidades políticas” serían útiles en Estados Unidos en “un momento crucial”, marcado por las tensiones entre el Gobierno de Starmer y la Administración Trump.

El exjefe de gabinete recalcó que, pese a su recomendación, no intervino en los controles de seguridad ni presionó para alterar los protocolos. “Ese criterio fue un error. Lo que no hice fue supervisar la investigación de seguridad, pedir a funcionarios que ignoraran los procedimientos, solicitar que se omitieran pasos o comunicar, explícita o implícitamente, que las evaluaciones debían aprobarse a toda costa”, afirmó, insistiendo en que la decisión final sobre el nombramiento correspondía al primer ministro.

McSweeney insistió en que asumía su responsabilidad política: reconoció haber cometido “un grave error de juicio” y recordó que “Aconsejé al primer ministro que apoyara dicho nombramiento y me equivoqué al hacerlo (...) Presenté mi dimisión porque creo que la responsabilidad debe recaer sobre quienes cometen errores graves”. Aunque describió a Mandelson como alguien de confianza, puntualizó que no lo veía como un “mentor”.

En esta línea, aclaró que Mandelson no era para él “un héroe” al que quisiera colocar en un puesto, sino que pensó que “sus habilidades como comisario europeo” podían haber servido al Gobierno británico para cerrar un acuerdo comercial con la Unión Europea. A su juicio, ese perfil podía reforzar la posición de Londres en las negociaciones con Bruselas.

Sobre la relación de Mandelson con Epstein, McSweeney sostuvo que, en aquel momento, la entendía como limitada. “La relación que, según entendí, tenía con Epstein no era una amistad cercana. En aquel momento, lo interpreté como que era un simple conocido, algo por lo que estaba arrepentido y por lo que pidió disculpas. Lo que se ha descubierto desde entonces es muchísimo peor de lo que esperaba”, reconoció ante los parlamentarios.

El exjefe de gabinete también admitió que no existía un plan alternativo sólido si el proceso de evaluación de seguridad no salía adelante. Aun así, defendió que el equipo era consciente del riesgo. Por otro lado, ha asegurado que los funcionarios no tenían un “plan de contingencia” en caso de que el proceso fracasase. “Siempre fuimos conscientes de que alguien (cualquier candidato) podía no superar la evaluación de seguridad”, ha argüido.

Mandelson, que fue ministro para Irlanda del Norte y posteriormente responsable de la cartera de Finanzas en el Gobierno de Tony Blair, perdió su puesto diplomático en septiembre de 2025, después de que salieran a la luz numerosos correos electrónicos que lo relacionaban con Epstein. Poco después, decidió abandonar el Partido Laborista a comienzos de febrero.

Las palabras del nuevo embajador y la filtración

La polémica se ha reavivado por unas declaraciones de Christian Turner, actual embajador de Reino Unido en Estados Unidos, realizadas en febrero ante un grupo de estudiantes y difundidas este martes por la prensa británica. En ellas, Turner admitía que Starmer se encontraba en una posición complicada por el nombramiento de Mandelson y sugería que el Partido Laborista podría apartarlo de cara a las próximas elecciones locales previstas para mayo.

Turner también calificó de “excepcional” que en Estados Unidos el escándalo sobre Epstein no hubiera afectado a “nadie” y sostuvo que Londres no mantenía una relación verdaderamente especial con Washington, asegurando que los únicos lazos “especiales” de la Casa Blanca con otro país son “probablemente con Israel”.

Estas manifestaciones se produjeron hace más de dos meses, pero han cobrado relevancia ahora, coincidiendo con el viaje del rey Carlos III a Estados Unidos, la primera visita de Estado de un monarca británico al país norteamericano en casi 20 años, lo que ha amplificado el eco diplomático y mediático del caso.