Ampliación | El jefe de Hezbolá reitera su rechazo total al diálogo directo entre Líbano e Israel

Naim Qasem reafirma el rechazo total de Hezbolá al diálogo directo con Israel y condiciona cualquier negociación al fin de la ofensiva y la retirada israelí.

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El secretario general del partido-milicia chií Hezbolá, Naim Qassem. -/Iranian Presidency/dpa

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El secretario general de la formación chií Hezbolá, Naim Qasem, ha reiterado este lunes su “rechazo absoluto” a cualquier vía de negociaciones directas entre Líbano e Israel, subrayando que este tipo de conversaciones “no existen” para la organización, que mantendrá “la resistencia defensiva” y seguirá “respondiendo a la agresión” del Ejército israelí en el sur del país.

En una nota difundida por la cadena de televisión libanesa Al Manar, Qasem ha arremetido contra este canal de diálogo, tras recalcar que lo que “desean” Israel y Estados Unidos “no está en manos de las autoridades libanesas”.

“Las autoridades se apresuraron a realizar una concesión gratuita y humillante, una que no era ni necesaria ni justificada, y que parecía orientada a la sumisión sin obtener siquiera el más mínimo beneficio a cambio”, ha insistido, aludiendo a los contactos con Israel.

El dirigente ha reiterado que “rechazamos categóricamente las negociaciones directas, y quienes están en el poder deben comprender que tales medidas no sirven ni a Líbano ni a sus propios intereses. Lo que el enemigo israelí-estadounidense busca de ellos está más allá de su capacidad, y lo que exige no será concedido”.

En este contexto, ha cargado contra la apuesta del presidente, Joseph Aoun, por sostener contactos directos con responsables israelíes en Washington con el objetivo de frenar la ofensiva y forzar la retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), recalcando que las autoridades libanesas no pueden continuar por esa senda “mientras dilapida los derechos de Líbano, compromete su territorio y se vuelve contra su propio pueblo resistente”.

Qasem ha remarcado que el liderazgo político “debe volver a su base nacional y trabajar para unir al pueblo en torno a un propósito compartido, de modo que no sea vista como la autoridad de una facción, sino como la autoridad de toda la nación”.

El máximo responsable de Hezbolá ha prometido que la organización proseguirá sus ataques contra Israel, dejando al margen las conversaciones impulsadas desde Beirut y defendiendo que la lucha armada actúa “como un instrumento defensivo para salvaguardar la existencia” frente a la ocupación israelí.

“No importa cuánto amenace el enemigo, no retrocederemos ni seremos derrotados”, ha advertido, avanzando que Hezbolá seguirá con sus operaciones contra las fuerzas israelíes y avisando de que no podrán mantenerse en ningún territorio ocupado. A renglón seguido, ha asegurado que “la población regresará a sus tierras y reconstruirán el país juntos, dando la bienvenida a quien apoye la liberación y rechazando a quien favorezca al enemigo”.

El dirigente chií ha precisado además que cualquier negociación debe orientarse a cumplir cinco exigencias: “detener la agresión israelí aérea, terrestre y naval”; “la retirada israelí de los territorios ocupados; “la liberación de los prisioneros”; “el regreso de la población a todos sus pueblos y ciudades” y “la reconstrucción”.

Un alto el fuego frágil y en riesgo

En las últimas horas, al menos 14 personas han perdido la vida en bombardeos israelíes en el sur del Líbano, pese al anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de extender durante tres semanas más la tregua tras reuniones en la Casa Blanca con representantes de ambas partes.

No obstante, la continuidad de incidentes sobre el terreno pone de manifiesto la dificultad de asentar el alto el fuego, después de que Hezbolá haya llevado a cabo ataques que se han saldado con la muerte de un militar israelí y cuatro heridos graves.

Esta nueva espiral de violencia se inscribe en la escalada iniciada el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó misiles contra Israel en respuesta a la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en el marco de operaciones estadounidenses e israelíes contra Irán. Desde entonces, Israel mantiene una intensa campaña de bombardeos y operaciones terrestres en el sur del Líbano, donde conserva presencia militar a pesar del alto el fuego en vigor.