Un grupo de milicianos separatistas llevó a cabo en la pasada noche un amplio ataque coordinado en el suroeste de Pakistán, golpeando una docena de objetivos en la provincia de Baluchistán. La ofensiva ha dejado al menos diez miembros de las fuerzas de seguridad muertos, más de una decena de civiles fallecidos y 108 guerrilleros abatidos, en un notable repunte de la violencia registrado en las últimas 48 horas.
Según la televisión pública paquistaní PTV, que cita a fuentes de seguridad, solo este sábado habrían muerto 67 presuntos integrantes del Ejército de Liberación de Baluchistán (ELB), grupo que ha reivindicado la autoría de la operación. Esta cifra se suma a los 41 "terroristas" abatidos en los dos días previos en las áreas de Panjgur y Shaaban.
Las mismas fuentes informan de la muerte de once civiles baluches durante los choques, y subrayan que todos los asaltantes han sido neutralizados. Entre las víctimas civiles se cuentan cinco hombres, tres mujeres y tres menores que perdieron la vida en la ciudad portuaria de Gwadar.
Tras los ataques, las fuerzas de seguridad han activado una amplia operación de rastreo para localizar posibles refugios y depósitos de los "terroristas" en las zonas próximas a los escenarios de los combates.
El ELB, una organización insurgente que mantiene desde hace décadas una lucha armada contra el Estado paquistaní, ha intensificado sus acciones desde el regreso de los talibán al poder en Afganistán en 2021. Islamabad vincula a esta guerrilla tanto con las autoridades de Kabul como con el Gobierno de Nueva Delhi.
En un comunicado difundido por la cadena afgana Tolo, el líder del ELB, Bashir Zeb Baloch, proclamó el inicio de la "segunda fase" de la "Operación Herof" e instó a hombres y mujeres baluches a abandonar sus hogares y sumarse a lo que definió como una "guerra de liberación nacional" contra el Ejército de Pakistán, en lo que calificó como un "día de sacrificio".
El grupo insurgente se aprovecha de la menor vigilancia en la frontera para establecer sus bases, mientras que Pakistán, que se refiere a la organización como Fitna ul Hindustan, acusa al ELB de recibir apoyo de los talibán afganos, de los talibán paquistaníes e incluso del Ejecutivo indio.
Los ataques se iniciaron de forma simultánea alrededor de las 03.00, hora local, en varios puntos clave: la capital provincial, Quetta —donde fueron asaltadas varias comisarías—, así como en Pasni, Mastung, Nushki y la estratégica localidad costera de Gwadar.
El ministro principal de Baluchistán, Sarfraz Bugti, ha señalado que en los últimos 12 meses más de 700 guerrilleros han muerto en distintas operaciones lanzadas por el Gobierno paquistaní en la región.
Además, el pasado viernes el Ejército de Pakistán comunicó la muerte de otros 41 milicianos en dos intervenciones militares en la provincia: una en Harnai, donde fueron abatidos 30 talibán paquistaníes, y otra en Panjgur, en la que murieron once separatistas baluches.