El Ejército de Estados Unidos llevó a cabo en la noche del viernes un amplio bombardeo contra cerca de un centenar de posiciones militares situadas en la estratégica isla iraní de Jark. Por ahora, no se han registrado víctimas mortales y las instalaciones petroleras de la zona no habrían sufrido daños, según coinciden en señalar tanto fuentes castrenses estadounidenses como las autoridades de Irán.
“El ataque”, según ha explicado el Mando Central del Ejército de EEUU, el CENTCOM, “ha destruido instalaciones de almacenamiento de minas navales, búnkeres de misiles y otros emplazamientos militares” entre los más de 90 objetivos militares iraníes en la isla, pero “preservando al mismo tiempo la infraestructura petrolera”; una operación que se enmarca dentro de las hostilidades en torno al bloqueado estrecho de Ormuz, arteria comercial del petróleo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya avanzó en su anuncio inicial del ataque que el Ejército de EEUU se abstuvo de atacar “por decencia” la infraestructura petrolera de la isla en “uno de los bombardeos más potentes de la historia de Oriente Próximo y ha destruido por completo todos los objetivos militares de la joya de la corona de Irán, la isla de Jark”.
El dirigente estadounidense ha advertido, no obstante, de que podría “reconsiderar” la opción de golpear la industria petrolera de la isla si Irán u otra potencia intenta interferir en “el paso libre y seguro” de los buques por el estrecho de Ormuz.
En esta línea, ha sostenido que las fuerzas iraníes han quedado “sin capacidad alguna” para poder defenderse de los ataques estadounidenses. “¡No hay nada que puedan hacer al respecto!”, ha espetado el mandatario norteamericano.
“Irán nunca tendrá un arma nuclear, ni tendrá la capacidad de amenazar a los Estados Unidos de América, a Oriente Próximo ni, de hecho, al mundo. Las Fuerzas Armadas de Irán, y todos los demás involucrados con este régimen terrorista, harían bien en deponer las armas y salvar lo que queda de su país, ¡que no es mucho!”, ha aseverado en su mensaje.
El mandatario ha publicado un vídeo de bombardeos poco después del anuncio y ha indicado que los planes iraníes de “apoderarse” de toda la región de Oriente Próximo y “aniquilar por completo” a Israel han fallado, “al igual que Irán”.
Irán amenaza con extender los ataques a la infraestructura petrolera regional
Un portavoz de Cuartel General Central de Khatam al Anbiya (KCHG), según recoge la televisión estatal iraní, ha amenazado con ataques contra toda infraestructura petrolera de Oriente Próximo en la que participe cualquier empresa estadounidense.
“Toda la infraestructura petrolera, económica y energética perteneciente a compañías petroleras de la región que tengan acciones estadounidenses o cooperen con los Estados Unidos será destruida inmediatamente y convertida en cenizas”, asegura el mensaje emitido “en respuesta a las declaraciones del presidente agresor y terrorista de Estados Unidos”.
El gobernador adjunto de la provincia iraní de Bushehr, Ehsan Jahaniyan, ha asegurado, en declaraciones a la radiotelevisión pública iraní IRIB, que “a pesar del brutal ataque perpetrado el sábado por la mañana por el régimen sionista-estadounidense en la isla de Jark, que forma parte de la ciudad de Bushehr, las actividades de las compañías petroleras en esta terminal de exportación continúan con normalidad”.
“Actualmente, las exportaciones, las importaciones y las actividades de las empresas con sede en la isla se desarrollan con normalidad. La vida cotidiana y las actividades de la población también transcurren con total normalidad”, ha indicado.
De forma paralela, las autoridades iraníes han manifestado que las defensas de la isla fueron restablecidas aproximadamente una hora después de los bombardeos de Estados Unidos, lo que contradiría la versión de Trump sobre la destrucción total de sus sistemas defensivos.
Entre los blancos señalados por medios iraníes figuran las defensas del Ejército, la base naval de Goshen, la torre de control del aeropuerto y el hangar de helicópteros, aunque por el momento Teherán no ha ofrecido una evaluación oficial de los daños.
Pocas horas antes de que se confirmara el ataque, Trump había descartado, al menos públicamente, ordenar una ofensiva contra este enclave clave del golfo Pérsico. “No ocupa un lugar muy alto en mi lista de deberes”, ha explicado en Fox News antes de reprochar que estas cuestiones afectaban a su margen de maniobra estratégica.
Estados Unidos insiste en intensificar la ofensiva en Irán, tras anunciar que este viernes sería “el día más intenso”, según ha informado el jefe del Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, el general Dan Caine, tras hacer balance de los 6.000 objetivos atacados en los casi dos semanas de operación.
La isla de Jark --de apenas 24 kilómetros cuadrados de extensión-- se ubica a 25 kilómetros al sur de la costa de Irán, en el golfo Pérsico, y se erige como uno de los puntos estratégicos fundamentales para el comercio de petróleo de la república islámica, permitiendo la exportación del 90% del crudo iraní.