Ampliación | Guterres condena enérgicamente los nuevos ataques rusos contra la infraestructura civil en Ucrania

Guterres y agencias de la ONU condenan los últimos ataques rusos contra infraestructura civil ucraniana, con víctimas en Kiev y riesgo humanitario extremo.

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El secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado una firme censura a los últimos bombardeos del Ejército ruso contra infraestructura civil en Ucrania, una ofensiva registrada en las últimas horas que ha incluido el lanzamiento de un misil hipersónico.

“(Guterres) condena enérgicamente los continuos ataques selectivos con misiles y drones de Rusia contra infraestructuras civiles críticas de Ucrania. Estos ataques han causado numerosas víctimas civiles y han privado a millones de ucranianos de servicios esenciales, como electricidad, calefacción y agua, en un momento de grave necesidad humanitaria”, reza un comunicado.

Según los datos facilitados por Naciones Unidas, al menos cuatro personas han perdido la vida en Kiev y alrededor de 25 más --incluidos tres niños, según UNICEF-- han resultado heridas a causa de estos ataques, que han dejado además “miles de edificios de apartamentos” sin suministro eléctrico y han provocado daños en un edificio de la Embajada de Qatar en el país europeo.

En esta línea, Guterres ha subrayado que los ataques dirigidos contra la población civil y las infraestructuras esenciales vulneran el Derecho Internacional Humanitario. “Independientemente del lugar donde ocurran, son inaceptables, injustificables y deben cesar de inmediato”, ha concluido.

Paralelamente, agencias de la ONU como ACNUR y UNICEF han lamentado este nuevo episodio de violencia a gran escala y han coordinado esfuerzos para “mantener los servicios energéticos en funcionamiento en Ucrania y a las familias abrigadas en medio de las gélidas temperaturas invernales”, después de un ataque nocturno que “ha dejado a millones (de personas) sin calefacción, agua ni electricidad”.

En este contexto, los organismos de Naciones Unidas han puesto el acento en la necesidad de “reforzar aún más los sistemas energéticos” y de apoyar a las autoridades locales para que puedan garantizar “servicios críticos para niños y familias” en un escenario en el que la crisis humanitaria se presenta “extremadamente grave”.

No obstante, desde ACNUR advierten de que esta ofensiva masiva se enmarca en “una continuación de (la) tendencia de intensificación de los ataques rusos contra Ucrania” observada “durante varios meses” sobre el terreno. “Claramente, esto continuará en 2026”, ha pronosticado la portavoz de la agencia de la ONU para los refugiados, Elisabeth Haslund.

Estas palabras se conocen después de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, haya reclamado este viernes que “es necesaria una reacción clara por parte del mundo, sobre todo de EEUU”, tras la última oleada de ataques lanzados por Rusia.

Rusia ha admitido el empleo del misil de tipo 'Oreshnik', -- con capacidad para portar cabezas nucleares--, sosteniendo que el ataque constituye “una respuesta al ataque terrorista del régimen de Kiev contra el presidente de la Federación Rusa (Vladimir Putin) en la región de Nóvgorod, que tuvo lugar el 29 de diciembre de 2025”, un episodio cuya existencia niega Ucrania y que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en duda.

El uso de este armamento de gran potencia se produce pocos días después de que los aliados de Ucrania pactaran garantías de seguridad vinculantes para Kiev en el escenario posbélico, entre ellas el despliegue de tropas internacionales bajo liderazgo de Francia y Reino Unido. El Kremlin ha rechazado de plano este entendimiento y ha advertido de que la eventual Fuerza Multinacional en territorio ucraniano será considerada un “objetivo militar legítimo” por parte de las Fuerzas Armadas rusas.