Ampliación | Ingresado el número dos de la Inteligencia Militar rusa tras recibir varios disparos en Moscú

Vladimir Alekseyev, número dos del GRU ruso, ha sido tiroteado en Moscú y permanece hospitalizado mientras Rusia investiga un posible ataque terrorista.

3 minutos

Ambulancia en Moscú, Rusia BAI XUEQI / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO

Publicado

3 minutos

El número dos del servicio de Inteligencia Militar de Rusia (GRU), Vladimir Alekseyev, permanece ingresado en un hospital después de resultar herido este viernes en un intento de asesinato en Moscú, donde fue alcanzado por disparos efectuados por un atacante aún sin identificar, según han confirmado las autoridades rusas.

La portavoz del Comité de Investigación de Rusia, Svetlana Petrenko, ha señalado que “una persona aún no identificada realizó varios disparos” contra el teniente general Alekseyev en un inmueble residencial situado en Volokolasmkoye, en la capital, antes de “escapar del lugar”. Las fuerzas de seguridad continúan buscando al responsable.

En un comunicado difundido en redes sociales, Petrenko ha precisado que se ha abierto una causa penal por intento de asesinato y por posesión ilícita de armas. Ha subrayado igualmente que Alekseyev se encuentra hospitalizado, sin que por ahora se hayan ofrecido más datos sobre la gravedad de sus lesiones ni sobre su evolución clínica.

“Investigadores y expertos forenses del Comité de Investigación de Moscú están trabajando en el lugar, revisando las grabaciones de las cámaras de seguridad e interrogando a testigos”, ha añadido la portavoz, antes de recalcar que estas diligencias pretenden “identificar a la persona o personas implicadas en este crimen”.

En contraste con la cautela del Comité de Investigación, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha calificado directamente el suceso como un “ataque terrorista” y ha responsabilizado a Ucrania, al tiempo que ha indicado que “es una confirmación de que el régimen de (el presidente ucraniano, Volodimir) Zelenski sigue su camino de provocaciones para desestabilizar el proceso de negociaciones”.

Lavrov ha argumentado que Kiev “está preparado para dar cualquier paso para persuadir a sus patrocinadores occidentales (...) para mantener estos esfuerzos para hacer descarrilar (las negociaciones) y evitar que se logre un acuerdo justo”, de acuerdo con las declaraciones recogidas por el diario ruso ‘Izvestia’.

No obstante, el titular de Exteriores ha evitado pronunciarse sobre cómo podría influir el atentado contra Alekseyev en las conversaciones trilaterales, que ya han celebrado dos rondas en Emiratos Árabes Unidos (EAU). Se ha limitado a apuntar que “es una decisión que depende de la cúpula”, en alusión al presidente ruso, Vladimir Putin.

Por otro lado, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha indicado que “los servicios de seguridad están haciendo su trabajo” tras el ataque y ha confirmado que Putin ha sido informado del intento de asesinato contra el alto mando de la Inteligencia Militar. “Esperamos que sobreviva y se recupere. Deseamos que ese sea el caso”, ha señalado.

“Está claro que los líderes militares y los especialistas altamente cualificados están en riesgo durante una guerra”, ha apuntado Peskov en una comparecencia ante los medios, según la agencia rusa Interfax. Preguntado por un posible cambio de residencia de altos mandos militares, ha insistido en que “el Kremlin no es quien debe discutir cómo garantizar su seguridad, eso es cuestión de los servicios de seguridad”.

Alekseyev ocupa desde 2011 el cargo de subdirector de la Oficina Principal del Alto Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia, es decir, el servicio de Inteligencia Militar conocido por las siglas GRU. En 2017 fue distinguido con el título de Héroe de Rusia por su implicación en la intervención militar de Moscú en la guerra civil siria, iniciada en 2015.

Como consecuencia de su papel en estas operaciones, Alekseyev figura en las listas de sanciones de Estados Unidos y de la Unión Europea (UE) desde 2016 y 2019, respectivamente. Bruselas le incluyó por su presunta implicación en el envenenamiento con un agente nervioso en 2018 del exespía ruso Sergei Skripal y de su hija Yulia en la localidad británica de Salisbury.