Ampliación | Irán responsabiliza a Reino Unido de la agresión por permitir a EEUU usar sus bases militares

Irán acusa a Reino Unido de implicarse en la ofensiva de EEUU e Israel al permitir el uso de sus bases, mientras Londres defiende su respuesta defensiva.

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El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha responsabilizado a Reino Unido de “participar en la agresión” lanzada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán, al haber dado luz verde al Ejército estadounidense para utilizar instalaciones militares británicas en el contexto de la escalada en Oriente Próximo.

“Estas acciones serán consideradas claramente como participación en la agresión y quedarán registradas en la historia de las relaciones entre ambos países”, ha señalado Araqchi a su homóloga británica, Yvette Cooper, durante una conversación telefónica, según un comunicado del Ministerio de Exteriores iraní. “Nos reservamos el derecho inherente a defender la soberanía y la independencia del país”, ha añadido.

El jefe de la diplomacia de Teherán ha recalcado que la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, desarrollada mientras Washington y Teherán mantenían conversaciones para intentar cerrar un nuevo pacto nuclear —como ya ocurrió con la operación de junio de 2025— “es contraria a todos los principios y normas internacionales”. Al mismo tiempo, ha arremetido contra el “cobarde” asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, y otros altos responsables, junto a “personas inocentes, incluidas más de 170 estudiantes de una escuela primaria”.

Araqchi ha denunciado igualmente la postura “sesgada” de Reino Unido y de otros socios europeos ante lo que ha definido como “flagrante agresión” contra Irán, y ha puesto en valor las “medidas defensivas” adoptadas por el país frente a Estados Unidos e Israel. En este sentido, ha recordado “el derecho inherente a la autodefensa, bajo el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas”.

“Hemos respetado la soberanía de los países vecinos y no tenemos intención de atacarlos, pero desafortunadamente hay bases estadounidenses en estos países. Hemos sido atacados desde esas bases y estos países no han cumplido su responsabilidad internacional de evitar el uso de su territorio para la ejecución de ataques contra Irán”, ha explicado el ministro.

En coherencia con este mensaje, ha condenado con firmeza el ataque israelí contra el campo gasístico de South Pars y la “falta de condenas ante este acto peligroso” por parte de las potencias occidentales. A la vez, ha reprochado que estos gobiernos sí hayan criticado a Teherán por su reacción al bombardeo, que incluyó el lanzamiento de misiles contra una instalación situada en Qatar.

El responsable de Exteriores ha defendido también que, si se pretende garantizar la normalidad del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, la condición indispensable es “detener” la ofensiva de Israel y Estados Unidos. Ha insistido además en que Reino Unido y otros Estados “eviten cooperar con Estados Unidos y el régimen sionista a nivel militar y mediático”.

Postura británica

Por su parte, Cooper ha subrayado durante la llamada con Araqchi la necesidad de que Irán se abstenga de llevar a cabo “ataques directos” contra sus bases o intereses, según ha indicado un portavoz citado por la BBC. También ha reiterado que la prioridad del Gobierno británico es “la estabilidad y la seguridad regionales”.

En la misma conversación, la ministra británica ha vuelto a condenar los “ataques temerarios” atribuidos a Irán contra países del Golfo, que han afectado al tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, generando una crisis energética y un repunte del precio del barril de Brent.

“Hemos dejado claro que las operaciones británicas en materia de defensa en la región son una respuesta clara a la agresión iraní contra los países aliados en el Golfo, que no han atacado a Irán”, ha precisado la responsable de Exteriores.

En su último balance oficial, las autoridades iraníes han informado de más de 1.200 muertos como consecuencia de la ofensiva de Israel y Estados Unidos. Sin embargo, la organización no gubernamental Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, eleva la cifra a más de 3.000 fallecidos, en su mayoría población civil.