Ampliación | Israel ataca de nuevo Beirut y alcanza la sede de la cadena Al Manar, ligada a Hezbolá

Israel bombardea de nuevo Beirut, golpea sedes mediáticas vinculadas a Hezbolá y agrava una ofensiva que deja decenas de muertos y miles de desplazados.

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Columnas de humo negro tras un ataque aéreo de Israel contra Burj al Barajneh, en un suburbio al sur de Beirut Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

Columnas de humo negro tras un ataque aéreo de Israel contra Burj al Barajneh, en un suburbio al sur de Beirut Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

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El Ejército israelí ha lanzado en la madrugada de este martes una nueva serie de bombardeos sobre la capital libanesa, Beirut, supuestamente contra posiciones e instalaciones del partido-milicia chií Hezbolá, e incluye entre los objetivos la sede de la cadena de televisión Al Manar, próxima al grupo.

“Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han comenzado a atacar la sede y los depósitos de armas de la organización terrorista Hezbolá en Beirut”, ha anunciado la cartera militar en su cuenta de Telegram sin dar más detalles.

Instantes después, el portavoz en árabe de las FDI, Avichai Adrai, ha emitido una orden de evacuación “urgente a todos” los residentes del sur de Beirut, especialmente de la zona colindante con el barrio de Haret Hreik, al considerar que “se encuentran cerca de instalaciones y objetivos pertenecientes a Hezbolá, que las FDI atacarán con fuerza próximamente”.

“Por la seguridad y la de sus familiares, deben evacuar este edificio y los edificios adyacentes inmediatamente y alejarse al menos 300 metros”, ha afirmado en un manejsa en redes sociales, adjuntando un mapa del área mencionada.

La televisión libanesa Al Manar ha denunciado un ataque aéreo del “enemigo sionista” contra su sede precisamente en Haret Hreik, aunque por ahora no ha ofrecido datos sobre fallecidos ni sobre el alcance de los daños materiales.

Más tarde, otro bombardeo ha impactado en la sede de la emisora Al Nur, sin que por el momento se disponga de información sobre posibles víctimas o desperfectos, según ha informado la agencia estatal de noticias de Líbano, NNA. El Ejército israelí, por su parte, aún no ha comentado estos últimos ataques.

Se trata del segundo día consecutivo de ofensiva israelí sobre el país vecino, después de que el grupo chií lanzara una andanada de proyectiles contra territorio israelí en respuesta a la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en el contexto de los bombardeos de Estados Unidos y de Israel iniciados el pasado sábado.

El grupo chií ha insistido en que su ofensiva “fue un acto defensivo y un derecho legítimo” tras más de un año de ataques por parte del Ejército israelí pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024. “Durante los últimos 15 meses, la agresión israelí contra Líbano ha continuado mediante asesinatos, destrucción y todo tipo de actos criminales”, ha denunciado en una nota difundida a través de Al Manar.

Hezbolá ha subrayado que “todos los esfuerzos políticos y diplomáticos han fracasado para frenar esta agresión y obligar a Israel a implementar” la tregua, y ha reiterado que ha “advertido repetidamente de que la agresión no puede continuar sin una respuesta”. “Lo que se requiere es poner fin a la agresión por todos los medios disponibles, mediante acciones decisivas y medidas efectivas”, ha recalcado.

Según el último balance facilitado por las autoridades libanesas, más de 50 personas han perdido la vida y otras 154 han resultado heridas como consecuencia de la “campaña ofensiva” lanzada por el Ejército israelí contra Beirut y el sur del país, una operación que ha obligado a abandonar sus hogares al menos a 29.000 ciudadanos.

Conviene recordar que Israel ha ejecutado decenas de ataques aéreos en territorio libanés a pesar del alto el fuego de 2024, alegando que se dirige exclusivamente contra infraestructuras y actividades de Hezbolá y defendiendo que, por este motivo, no vulnera el acuerdo. Sin embargo, tanto el Ejecutivo libanés como el grupo chií han rechazado estos argumentos y han condenado los bombardeos, críticas a las que se ha sumado también Naciones Unidas.

El pacto de alto el fuego establecía la retirada de las fuerzas de Israel y de Hezbolá del sur de Líbano. Pese a ello, el Ejército israelí mantiene cinco posiciones en territorio libanés, un despliegue que tanto Beirut como el partido-milicia chií consideran inaceptable y cuyo desmantelamiento exigen de forma reiterada.