El Ejército israelí ha anunciado este domingo el inicio de una nueva oleada de bombardeos “contra el corazón” de Teherán, en el marco de la operación conjunta activada el sábado junto a Estados Unidos. Es la primera vez desde el arranque de la ofensiva coordinada que Israel reconoce ataques directos sobre el núcleo de la capital iraní.
En un comunicado difundido a través de sus canales oficiales, las Fuerzas de Defensa de Israel han señalado que “por primera vez” están golpeando objetivos del “régimen iraní” en el centro de Teherán, bajo la dirección de su Dirección de Inteligencia, lo que supone un salto cualitativo en la estrategia militar desplegada hasta ahora.
Según los mandos israelíes, esta fase representa la culminación provisional de las operaciones iniciadas en las últimas 24 horas, cuyo objetivo inicial era “establecer superioridad aérea y abrir camino hacia Teherán” antes de intensificar los ataques sobre la capital.
Entre los blancos alcanzados figura, según Israel, el cuartel general de las Fuerzas de Seguridad Interna (Basij) en Teherán, considerado uno de los principales instrumentos de control y represión interna del régimen iraní frente a las protestas ciudadanas.
Paralelamente, el Ejército ha informado de bombardeos adicionales en el oeste del país. En la ciudad de Tabriz, un ataque contra un aeropuerto habría destruido dos cazas de combate estacionados en unas instalaciones utilizadas también como base militar. Según la versión israelí, la operación busca debilitar la capacidad operativa de la Fuerza Aérea iraní y dañar sus sistemas de defensa.
Víctimas en Isfahán y apagón digital
En el centro de Irán, la agencia semioficial ISNA ha informado de la muerte de doce miembros de la Guardia Revolucionaria en la ciudad de Kashani, en la provincia de Isfahán, tras los bombardeos atribuidos a Israel y Estados Unidos. El medio iraní señala que fallecieron “en defensa del Islam” durante los ataques.
Estos hechos se producen en un contexto de fuerte restricción de las comunicaciones dentro de Irán. El acceso a Internet permanece gravemente limitado, lo que dificulta la verificación independiente de daños y víctimas. El observatorio digital NetBlocks ha indicado que la conectividad nacional se mantiene en torno al 1% de los niveles habituales, lo que equivale a un bloqueo casi total de la red en el país.